Consejos para padres y madres

Nuevo escenario ante el abuso sexual infantil

Durante los últimos años ha habido un considerable aumento en las denuncias y develaciones de casos de abuso sexual infantil y adolescente. Este aumento de denuncias no significa necesariamente un aumento en el número de casos, sino que estamos en una época histórica en el que el abuso es considerado inaceptable, las víctimas y las familias de las víctimas se atreven a denunciar estos abusos. Todo parece indicar que estamos en una sociedad más empática hacia los niños y sus derechos. Hasta hace algunos años la sociedad parecía preferir ocultar el abuso sexual o considerarlo como una realidad tristemente natural contra la que no era posible luchar. Afortunadamente esta realidad ha cambiado.

En este nuevo escenario, padres, madres y cuidadores necesitan contar con herramientas efectivas para enfrentar y, sobre todo, prevenir el abuso sexual infantil. Así como un mundo indiferente ante el dolor de la infancia tiene consecuencias devastadoras en la biografía de muchos niños y niñas que son víctimas de abuso, por otro lado la desconfianza generalizada tampoco es un factor que protege sino lo contrario. Una educación paranoide resta herramientas de comprensión y lucidez que permiten construir ambientes de convivencia sana donde el abuso y el maltrato pueden ser prevenidos.

A continuación les dejamos algunos consejos para enfrentar de manera lúcida, responsable y comprometida, la angustia que puede provocar la posibilidad del abuso sexual en nuestros niños y niñas.

¿Cómo hablar de abuso sexual con niños sin provocar miedo o daño?

Hablar
Muchos adultos, padres y madres, sienten prefieren no hablar de abusos sexual a sus hijos o hijas, ya sea porque no saben como hacerlo, por miedo, vergüenza.

Si bien no es fácil hacerlo, nosotros creemos que sí es bueno hablar del tema. El silencio, el secreto, la falta de información, los prejuicios, la vergüenza muchas veces trabajan a favor del abuso en lugar que de la protección. Por eso nuestro consejo es de hablar del tema de manera adecuada a cada edad.

Consejos prácticos

Desde que el niño o niña nace tratar su cuerpo con respeto.

A partir de los 3 años ya se puede comenzar a hablar acerca de las partes privadas del cuerpo.

Entre los 4 y 6 años ya se puede comenzar a hablar acerca del incesto con frases como “tú no puedes casarte con el papá o la mamá”.

Entre los 6 y 8 años ya se puede hablar directamente de abuso sexual. Para esto, con mucho tino y cuidado, se pueden tomar ejemplos de las noticias. Así se puede comenzar a hablar acerca de la sexualidad, como algo bueno en la vida, pero que algunas personas lo utilizan mal y para dañar a otros. Eso es abusar, está mal y hay que pedir ayuda.

Enseñar a los niños que su cuerpo les pertenece

Un aspecto importante para la prevención del abuso sexual consiste en lograr que los niños se apropien de su propio cuerpo como un espacio propio y personal. Todas las personas tenemos un espacio personal dentro del cual nos sentimos cómodos y protegidos, donde la presencia de otros puede ser amenazante. Cuando un niño sabe que tiene derecho a ese espacio personal y lo aprende a reconocer es menos vulnerable, ya que puede reconocer la incomodidad que registran sentidos y emociones, pudiendo establecer límites, pedir ayuda o relatar lo que le ha sucedido en caso necesario.

El cuerpo puede avisar a los niños cuando algo les incomoda. Se les puede explicar que si una persona se les acerca o los toca de una forma que no corresponde o que los hace sentir mal, su cuerpo reacciona haciendo que su corazón palpite más rápido, que sienta calor en la cara, que a veces pueda temblar o sentir ganas de vomitar. Esto ocurre generalmente cuando alguien se aproxima o toca las partes privadas o de una manera inapropiada, sin respeto. Puede ayudar explicar que las partes privadas son las que están cubiertas por el traje de baño.

 

A partir de el año y medio les es posible a los niños tomar consciencia de su propio cuerpo. Una manera de hacerlo es enseñándoles a nombrar las distintas partes de su cuerpo. Por ejemplo, para estos efectos el baño es un momento propicio para sensibilizarles de manera lúdica y apropiada en el descubrimiento de su propio cuerpo. También es importante ir fomentando la adquisición gradual de la autonomía en el cuidado del cuerpo y la higiene personal. Por ejemplo, a partir de los 2 años comienza a desarrollarse el control de esfínteres, además pueden comenzar a lavarse solos o limpiarse después de ir al baño.

Caricias buenas y caricias malas

A los niños y niñas se les puede explicar que hay distintas maneras de tocar y acariciar. Las cosquillas, los rasguños, los apretones y caricias son maneras distintas de tocar. Hay maneras de tocar que pueden incomodar y todos tenemos derecho a decir que no, sobre todo cuando es en la intimidad. No todas las caricias son buenas, ni siquiera si se trata de un juego.

 

Paulatinamente, comenzar a explicarles que sus partes íntimas les pertenecen y que nadie tiene derecho a tocarlas porque es parte de su intimidad. Se puede iniciar la conversación con la pregunta: ¿sabías que tus partes privadas están cubiertas por tu traje de baño y son privadas y nadie debe verlas o tocarlas? Tu cuerpo te pertenece, es para ti, y ninguna persona mayor tiene por qué tocar tus partes íntimas, ni siquiera papá, mamá, abuelos, primos o tíos”.

 

Los niños aprenden rápidamente a respetar su propia intimidad si se los trata con respeto y cuidado y se les fomenta su propio cuidado. Privado es aquello que es de uno y nadie más, que no queremos que otros vean o toquen. Aquello que no queremos compartir. El cuerpo es privado. Hay actividades que son privadas como bañarnos, ir al baño, vestirnos y nadie tiene por qué meterse.

Es bueno, por supuesto, enseñar a los niños cuales son las excepciones a la regla, como cuando se le está enseñando usar el baño, cuando se asea, o durante las visitas médicas. Debe aclarárseles que en el caso de una revisión médica por parte de un doctor siempre estarán acompañados por una persona adulta de su confianza.

Secretos malos y buenos

Todos tenemos asuntos que preferimos no contar a nadie y que forman parte de nuestra intimidad. Potenciar el desarrollo de la propia intimidad es importante en los niños. Sin embargo, hay que explicar que hay buenos y malos secretos. Para diferenciar un buen secreto de un mal secreto hay que enseñar a pensar en las consecuencias que puede tener el guardarlo. Un buen secreto es una sorporesa que se esconde por poco tiempo y siempre para alegrar a alguien que uno quiere, como la mamá, el papá, un hermano o un compañero. En cambio, hay otros secretos que se usan para esconder cosas malas, que dan miedo, pena, vergüenza, dolor. Estos secretos no son buenos y no hay que guardarlos. Si alguien les pide que guarden un secreto malo, está bien contarlo a la mamá o el papá.

El cuidado corresponde a los adultos

Comunidad garante

Los adultos somos los llamados a ser garantes de los derechos de los niños.

Ninguna  conversación con niños pueden dar la impresión de que su cuidado y protección se la estamos transfiriendo a ellos. Los adultos somos siempre responsables del cuidado y protección de los niños, y parte de este cuidado consiste en hablarles clara y cariñosamente acerca de estos temas, y sobre todo de que nosotros estaremos para escucharlos, creerles, protegerlos.

Contar con redes de apoyo

Un abuso o sospecha de abuso sexual a un niño o niña que queremos puede ser alguno muy doloroso. Muchas veces ante una sospecha preferimos hacernos los sordos o los ciegos. Pero eso no protege. Es importante asumir el cuidado como un mandato ético e incluso legal.

Para eso debemos contar con redes de apoyo. En la municipalidad, algún profesional cercano, fundación para la confianza. En caso de sospecha, lo mejor es acudir a ellos para hacerse asesorar y proteger en comunidad.

Prevenir el abuso sexual infantil

En muchos casos es posible prevenir el abuso sexual infantil. De lo contrario, tomar estas medidas ayudará a detectar de manera temprana y a actuar de manera oportuna y adecuada:

  1. Crea contextos y ambientes protectores
  2. Infórmate e informa a tu círculo cercano acerca del abuso
  3. Habla del tema
  4. Aprende a detectar las señales o indicadores
  5. Reduce las oportunidades o situaciones de riesgo
  6. Ten un plan de acción

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