Dinámica del abuso sexual infantil

¿Qué constituye el abuso sexual infantil? ¿Cuál es el rol de los terceros? ¿Como se logra el silencio de las víctimas?

Asimetría de poder

Asimetría de poder

Cuando alguien tiene más poder, ya sea por edad, situación familiar, social, económica, fuerza física, comprensión, jerarquía laboral, eclesiástica, militar.

Hay abuso sexual cuando un adulto o alguien (una o más personas) en notoria asimetría de poder involucra (n) a un niño o niña (menor de edad) en interacciones sexuales.

Involucramiento en actividades sexualizadas

Involucramiento en actividades sexualizadas

Puede ser violación, tocamientos, exhibición de genitales, en las que una persona con más poder obliga o manipula a otra, con menos poder, menor de edad, a soportar o cometer.

Manipulación

Manipulación

El abuso sexual infantil ocurre cuando una niña, un niño o un adolescente es forzado, manipulado, seducido, amenazado o confundido para involucrarse en alguna interacción sexual. Esta interacción puede ser violenta o no. Incluso a través de la manipulación, el agresor le puede hacer sentir a la víctima que ha él o ella ha sido responsable, culpable o ha asentido en la interacción abusiva.

TRIANGULO DEL ABUSO

Cuando ocurre un abuso sexual infantil, los involucrados no son sólo el abusador y la víctima. También son todos aquellos que vieron o debieron ver, escucharon o debieron escuchar, supieron o debieron escuchar y prefirieron hacerse los ciegos, los sordos, los desentendidos. Ellos, los terceros son parte de la dinámica abusiva.

A veces los terceros son también víctimas, por amenazas, maltratos o imposibilidad de actuar. Pero casi siempre son parte del abuso, por su indiferencia, complicidad, ignorancia.

Son los terceros los que tienen la responsabilidad de transformarse en terceros protectores, puesto que ellos pueden romper el círculo del abuso.

Como en la mayor parte de las veces el abuso sexual no es cometido con fuerza física, sino con manipulación, engaño, amenazas, la víctima siente generalmente culpa por no haberse negado, no haber luchado contra el abusador. El abusador intentará hacer sentir culpable a su víctima porque así contará con su silencio.

LA CULPA

EL SILENCIO

La gran mayoría de las víctimas sufre no sólo por el abuso sexual del que fueron víctimas, sino también por el silencio que les fue, de una u otra manera, impuesto. Fue impuesto por el agresor, por su círculo cercano, por la culpa, la vergüenza, por la falta de redes, por la falta de alguien que pudiera escuchar y actuar.

Del silencio depende no sólo que un abuso quede impune, sino que quede impregnado en la memoria corporal de las víctimas, que ocurra a muchas otras personas y, a veces que, se transmita a de generación en generación. Romper el silencio es romper el ciclo abusivo. Pero no se trata de un proceso sin dificultad.

El silencio, o mejor dicho, el silenciamiento, es la estrategia del abuso para mantener la situación de poder sobre víctimas y sus cercanos.  El agresor cuenta con el silencio de su víctima, de su entorno y de la sociedad para cometer el abuso y mantenerse en  impunidad. Y se vale de la culpabilización de los niños para sostenerlo.

La acomodación a la situación abusiva, de sometimiento. Romper el silencio conlleva el miedo a romper con la falsa paz en la que se encuentra la víctima. Las amenazas del abusador intimidan, dan más miedo a hablar que a soportar la agresión. Una víctima dijo una vez: “la única manera que encontré para protegerme de la persona que me abusaba, fue dejándome abusar”.

A pesar de la alta prevalencia, el abuso sexual parece muchas veces increíble. Para las personas cercanas a una posible víctima puede ser tan deseable que no haya ocurrido un abuso, que prefieren

A pesar de ser víctimas, los que han sido agredidos sexualmente, la mayoría de las veces siente culpa. Los agresores hacen que sientan culpa, responsabilidad por lo que han sufrido. Aunque racionalmente muchas veces saben que no tienen porqué sentir culpa, es algo que va más allá de ellos. Todo proceso de superación del trauma parte superando esa sensación de culpa.

Falta de redes, de recursos, de posibilidad de hablar, de ser escuchados. Muchas veces el abuso sexual implica también aislamiento de las víctimas de todas las redes posibles para pedir ayuda.

Imposibilidad o incapacidad de hablar o pedir ayuda por ser muy pequeños o estar en una situación de vulnerabilidad o asimetría muy grandes.

  • Por el poder del agresor
  • Por la reputación del agresor
  • Por miedo a no ser creídos, a ser estigmatizada, a ser tratada de enferma, exposición pública, ser cuestionados en términos de sexualidad
  • Porque la familia confía más en la palabra del abusador que de la víctima
  • Por una disposición social a creer que todas las víctimas tienen la culpa de lo que han sufrido
  • Por miedo de la familia a que un niño sufra más en un juicio
  • Porque el abusador puede ser muy astuto, tener redes, credibilidad, poder.
  • Porque tal vez la familia de la víctima y la víctima misma depende económicamente del abusador
  • Porque el agresor y su contexto han hecho como si el abuso sexual fuera algo natural y la víctima no logra poner nombre a su angustia, dolor, frustración.
  • Porque el agresor ha amenazado a la víctima, con hacerle daño a ella, a su familia. Con acusarla de algo, con que nadie le creerá.

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