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Para la Confianza · por un mundo sin abuso
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¿Hay peligro ahora? Llama al 133 (Carabineros) o al 149 (Fono Familia, 24 horas).
Explorar la ayuda

Si te cuenta

Un relato puede aparecer poco a poco. Al adulto le corresponde escuchar sin presionar, proteger y sostener el acompañamiento después de la primera conversación.

En Chile, una de cada cuatro personas que contó un abuso sintió que recibió poco o ningún apoyo.1 Quien no se siente escuchado puede dejar de contar o tardar mucho en volver a intentarlo. Una respuesta que cree, no culpa y busca protección le muestra que puede seguir pidiendo ayuda.

Esta conversación puede ser difícil también para ti. Si en el momento no supiste qué decir o reaccionaste de una manera que no te gustó, puedes volver a acercarte: «el otro día no supe qué decirte; te creo y te voy a ayudar».

Escucha y cree

Participación en el cuidado

Pregunta qué necesita y qué le preocupa, sin pedir detalles del abuso. Explícale los pasos y con quién tendrás que hablar, usando palabras que comprenda. Escuchar su opinión no significa dejarle la responsabilidad de decidir cómo se organizará la protección.

No investigues

Escuchar no es interrogar. Puedes recibir lo que quiera contarte y preguntar lo necesario para saber si está seguro o segura ahora («¿hay algo que necesites ahora para sentirte seguro?»), sin pedir detalles de los hechos ni intentar comprobar lo que pasó. Para lo que sigue, pide orientación especializada.

La investigación le corresponde a la Fiscalía. La Ley 21.057 regula la entrevista investigativa grabada y la declaración judicial para prevenir la victimización secundaria. Busca evitar repeticiones innecesarias; una nueva entrevista solo procede en las condiciones de su artículo 10. Al recibir un relato, escucha sin interrogar ni sugerir respuestas.

No prometas guardar el secreto

Si te pide que no se lo cuentes a nadie, dile con claridad que no puedes prometerlo porque quieres protegerle, que vas a tener que hablar con otras personas y que le vas a decir con quién y para qué. Así sabe que no va a enfrentar esto en soledad y qué va a pasar con lo que contó. A medida que avances, cuéntale a quién le hablaste y por qué.

No hables con la persona señalada

No la llames, no la enfrentes y no le avises. Confrontarla o advertirle puede aumentar el riesgo para el niño, niña o adolescente, exponerlo a presiones para que se retracte y dificultar la protección y la investigación.

Escribe lo que te dijo

Apenas termines la conversación, anota lo que te dijo con sus palabras, sin interpretar. Agrega la fecha, la hora y el lugar, y cómo estaba mientras hablaba. No se trata de reunir pruebas ni de completar la historia: anota solo lo que escuchaste. Ese registro sirve a quienes te orienten y, si hay denuncia, a la Fiscalía.

Si después dice que era mentira

Puede pasar, sobre todo cuando hay presión o miedo, o cuando la reacción de los adultos fue dura. Una retractación no prueba que el primer relato fuera falso. Pide orientación antes de concluir nada.

Para tener a mano


  1. Encuesta Nacional de Adversidades Tempranas 2021 (CUIDA UC y Fundación Para la Confianza), Estudio 8: apoyo percibido poco o nada, 28,2 %. ↩