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Excelencia académica y compromiso ético

Preguntas Frecuentes

Todo lo que necesitas saber sobre nuestra misión, nuestros servicios y el abuso sexual infantil

Este documento contiene respuestas a las preguntas más frecuentes que recibimos. Está organizado por categorías para que puedas encontrar fácilmente la información que necesitas. Si no encuentras lo que buscas, escríbenos a contacto@paralaconfianza.com.

¿Qué es la Fundación Para la Confianza?

La Fundación Para la Confianza es una organización sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, fundada el año 2010. Nuestra misión es contribuir a vivir en un mundo sin abuso, trabajando en la prevención del abuso sexual infantil, la formación de profesionales y comunidades educativas, y la atención especializada a personas sobrevivientes. Todo nuestro trabajo está anclado en tres pilares fundamentales: la Práctica Informada en Trauma, la Confianza Lúcida y el Enfoque por Curso de Vida.

Nuestra misión es contribuir a prevenir el abuso sexual infantil y reparar su daño, fortaleciendo las capacidades de personas, familias, comunidades e instituciones para proteger a los niños, niñas y adolescentes (NNA) y acompañar a quienes han vivido esta experiencia.

El modelo de trabajo de la Fundación Para la Confianza se inscribe en el campo de la atención especializada en violencia sexual y vulneración de derechos, articulando dimensiones clínicas, jurídicas, familiares, comunitarias y socioeducativas. La Fundación ha construido a lo largo de más de una década una praxis consolidada en torno a tres núcleos de trabajo:

  • La atención individual a adolescentes y personas adultas sobrevivientes de Abuso Sexual Infantil (ASI) y Abuso Sexual en la Adultez (ASA).
  • El trabajo territorial, comunitario y socioeducativo que aborda los factores estructurales que sostienen la violencia sexual.
  • La formación y asesoría técnica especializada en el fenómeno de violencia y abuso sexual.

La Fundación se financia a través de fondos concursables públicos y privados, aportes de personas y empresas, venta de servicios de formación y asesoría a instituciones, y donaciones individuales. Toda nuestra actividad responde a nuestra misión y no tiene fines de lucro.

Puedes apoyar nuestro trabajo a través de una donación en línea en nuestro sitio web www.paralaconfianza.org, difundiendo nuestra misión, o contactándonos si eres una empresa u organización que quiere aliarse. Cada aporte permite que sigamos llegando a más comunidades y personas sobrevivientes.

Puedes comunicarte con nosotros a través de:

  • Correo electrónico: contacto@paralaconfianza.com
  • Sitio web: www.paralaconfianza.org
  • Redes sociales: @fundacionparalaconfianza

Respondemos consultas en un plazo máximo de 72 horas hábiles.

Sobre el Abuso Sexual Infantil

¿Qué es la vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes?

La vulneración de derechos corresponde a cualquier transgresión a los derechos de niños, niñas y adolescentes establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, la cual puede ser constitutiva de delito o no, dependiendo de la legislación. Independientemente de ello, cualquier vulneración de derechos es grave, por lo que los Estados deben realizar todas las acciones destinadas a prevenir estos hechos y a entregar mecanismos de restitución de derechos una vez ya vulnerados (Defensoría de la Niñez, 2025).

Según UNICEF, el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes es una de las peores formas de violencia contra la niñez y adolescencia y consiste en la utilización, la persuasión, la inducción, la seducción o la coerción de un niño o niña para realizar —incluida la ayuda a otra persona para el mismo fin— cualquier tipo de conducta sexual explícita, o la simulación de dicha conducta con el fin de producir una representación visual de esta, o la violación, el tocamiento o cualquier otra forma de explotación sexual de un niño o niña, o el incesto (UNICEF, 2015).

La violencia sexual puede ser comprendida como cualquier acción que lesione o limite la libertad sexual e integridad de las personas. Es definida por la OMS como «todo acto sexual o la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independiente de la relación de esta con la víctima, incluidos el hogar y el lugar de trabajo» (OMS, 2002).

La intervención en salud mental, protección a la niñez y las políticas sociales han experimentado un cambio paradigmático durante la última década, impulsado por la convergencia de la neurobiología del desarrollo y la salud pública. Este cambio se cristaliza en lo que se denomina Cuidado Informado en el Trauma (CIT) o Práctica Informada en el Trauma (PIT). La práctica informada en trauma es un enfoque de atención y servicio que reconoce el impacto profundo y duradero de las experiencias traumáticas en la salud física y mental de una persona. Su objetivo principal es crear entornos seguros, de confianza y colaboración, evitando la victimización secundaria y fomentando la sanación y el empoderamiento.

El origen formal de este cambio se sitúa en el trabajo pionero de Maxine Harris y Roger Fallot en 2001, quienes argumentaron que la prevalencia del trauma en los usuarios de servicios de salud mental era tan elevada que el sistema completo debía organizarse asumiendo que cada persona atendida era una sobreviviente de trauma.

La Confianza Lúcida constituye el marco ético propio de la Fundación. Frente a la dicotomía entre confianza ciega —que niega el daño y la posibilidad del abuso— y desconfianza generalizada —que paraliza el vínculo humano—, José Andrés Murillo propone que la confianza lúcida no es un modo natural de relacionarse, sino un modelo ético que se construye y forja deliberadamente para establecer relaciones humanas e institucionales integradoras, marcadas por el cuidado y el respeto activo (Murillo, 2012).

Consiste en el acto de revelar o comunicar información sensible o confidencial respecto a una situación de vulneración de derechos de niños, niñas o adolescentes, o cuando se detectan irregularidades en algún contexto donde ellos se desenvuelven (Mineduc, 2023). Esta revelación puede ser intencional o no y puede darse en cualquier contexto de diálogo entre niños, niñas y adultos.

Según el Protocolo A de la Ley N°21.057, el término develación alude «al momento en que una persona toma conocimiento de que un niño, niña o adolescente se encuentra en una situación constitutiva de delito en la esfera de la sexualidad, actualmente o que lo estuvo en el pasado» (UNICEF, 2024).

También se entiende la develación de abuso sexual como el proceso en que se rompe con el silencio propio de la dinámica de la agresión sexual y otros toman conocimiento sobre la existencia de una transgresión, independientemente de si esta conlleva una acción judicial o no (Fundación Amparo y Justicia, 2018).

Las formas en que se presenta inicialmente la develación son: 1) premeditada o espontánea, 2) evocada por eventos precipitantes, 3) provocada a partir de preguntas de adultos, 4) circunstancial o accidental, y 5) sospecha/no revelada (Capella, 2010).

Sí. La Ley N°21.430 sobre Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia (2022) establece que el Estado y todas las instituciones que trabajan con niños, niñas y adolescentes son garantes activos de sus derechos. Proteger no es una opción: es una obligación legal exigible. Colegios, centros de salud y organizaciones que interactúen con la niñez no pueden mantenerse al margen si saben o sospechan que un niño o niña está siendo vulnerado.

La ley consagra el derecho de todo niño, niña o adolescente a ser protegido frente a cualquier forma de violencia, incluido el abuso sexual (Art. 20), y establece la obligación de denunciar de inmediato ante los organismos competentes para toda persona que, en el ejercicio de su profesión u oficio, tome conocimiento de hechos que puedan constituirlo (Art. 84). La omisión frente a una situación de abuso no es una postura neutral: tiene consecuencias legales y administrativas.

Sí. El Código Penal tipifica el abuso sexual infantil como uno de los crímenes más graves del ordenamiento jurídico chileno. El artículo 362 establece que cualquier acceso carnal con un menor de 14 años es violación, con o sin consentimiento, con penas de 5 a 20 años. El artículo 366 tipifica como abuso sexual todo acto de significación sexual con un menor de 14 años aunque no haya acceso carnal; entre 14 y 18 años, la ley exige que haya mediado violencia, intimidación, engaño o abuso de autoridad.

Si sospechas o te enteraste

¿A quién debo reportar si sospecho o me entero de un caso de vulneración de derechos en la niñez?

Si una persona toma conocimiento de alguna vulneración de derechos, debe denunciar el hecho ante el organismo que corresponda. Dependiendo de los derechos afectados, puede ser la Superintendencia de Educación, la Superintendencia de Salud, la Oficina Local de la Niñez y/o la Fiscalía.

Si los derechos vulnerados se encuentran dentro de la esfera de la familia, podrá denunciarse en Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, Oficinas Locales de la Niñez o Juzgado de Familia, sin perjuicio del derecho de solicitar orientación y asistencia en la Corporación de Asistencia Judicial de su comuna (Corporación de Asistencia Judicial, 2025).

En Chile, debes reportar a:

  • Carabineros de Chile o PDI: llamando al 133 o 134.
  • Fiscalía: puedes hacer una denuncia en cualquier fiscalía del país.
  • Oficinas Locales de la Niñez (presentes en la mayoría de las municipalidades a lo largo del país).
  • Oficinas regionales del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
  • Si el abuso ocurre en un establecimiento educacional, el/la director/a tiene la obligación legal de denunciarlo de inmediato.

Toda persona que tenga conocimiento o sospecha fundada de un delito sexual contra un menor de edad tiene el deber moral —y en muchos casos legal— de reportarlo.

Es posible y necesario hablar de esto con los niños y niñas desde edades tempranas, de manera apropiada para su desarrollo:

  • Educación parvularia: enséñales los nombres correctos de las partes del cuerpo, la diferencia entre tocaciones «ok» y «no ok», y que tienen derecho a decir «no» cuando algo les incomoda.
  • Educación básica: habla sobre los límites corporales, el secreto malo (que les hacen guardar sobre algo que les incomoda) y a quiénes pueden acudir si algo les pasa.
  • Educación media: amplía la conversación hacia las relaciones de respeto, el consentimiento, el abuso en contextos digitales y el autocuidado emocional.

El objetivo no es asustar, sino empoderar. Los niños y niñas que tienen información y adultos de confianza a quienes acudir están mejor protegidos.

Los establecimientos educacionales tienen un rol central en la prevención. Pueden:

  • Implementar programas de educación en sexualidad, afectividad y buen trato en todos los ciclos.
  • Contar con protocolos claros de detección, acogida y derivación ante sospechas o develaciones.
  • Formar a todo el personal en identificación de señales y manejo de primeras respuestas.
  • Crear un clima institucional donde los niños, niñas y adolescentes se sientan seguros para hablar con adultos de confianza.
  • Involucrar a las familias en la cultura de cuidado del establecimiento.

La Fundación Para la Confianza ofrece a los colegios un proceso de diseño especializado y asesoría técnica para apoyar este trabajo.

Si una persona toma conocimiento de una situación de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, UNICEF sugiere:

  • Recibir de manera inmediata la información que el niño o niña nos brinde, dar confianza, ofrecer ayuda y seguridad.
  • Creerle al niño, niña o adolescente.
  • Decirle que no es culpable y despojarle de cualquier sentimiento de responsabilidad.
  • Asegurarle que no le ocurrirá nada malo como consecuencia de haberlo contado.
  • Poner el acento en que saldrá adelante.
  • Expresarle afecto y estimular la denuncia.
  • Hablar con la familia en caso de que lo descubran educadores, profesores u otros profesionales.
  • Denunciar.
  • Buscar ayuda psicológica y/o médica si fuera necesario.

Es igualmente importante que los adultos cercanos (padres, madres, cuidadores) reciban apoyo, ya que el impacto emocional de descubrir que un ser querido fue abusado puede ser muy intenso y afectar su capacidad de acompañar.

Para mayor información consulte: «Preguntas y respuestas sobre violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes», UNICEF, 2021.

La victimización secundaria ocurre cuando las respuestas del entorno institucional o familiar causan un daño adicional a quien ya fue víctima. Puede ocurrir cuando se interroga repetidamente al niño, se cuestiona su relato, se minimiza lo ocurrido, o se le hace sentir culpable o avergonzado.

La prevención de la victimización secundaria busca evitar toda consecuencia negativa que puedan sufrir los niños, niñas y adolescentes con ocasión de su interacción, en calidad de víctimas, con las personas o instituciones que intervienen en las etapas de denuncia, investigación y juzgamiento de los delitos (Artículo 1, inciso 2, Ley 21.057). Evitarla requiere que todos los actores involucrados —familiares, docentes, profesionales, operadores de justicia— estén formados en respuestas que no generen daño adicional.

Sí. Muchas personas adultas cargaron durante años o décadas con experiencias de abuso sexual vividas en la infancia. Buscar apoyo profesional nunca es tarde. La terapia especializada en trauma puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida, los vínculos y el bienestar emocional de adultos sobrevivientes, incluso en la tercera edad. En la Fundación brindamos atención a adultos sobrevivientes.

En Chile, los principales recursos disponibles son:

  • Fono Infancia: 800 200 818 (gratuito, atención a niños, niñas, adolescentes y adultos).
  • Carabineros: 133.
  • PDI: 134.
  • OLN de tu municipio: busca la Oficina Local de la Niñez más cercana.
  • Servicios de Salud: cualquier hospital o CESFAM puede orientar sobre derivaciones.

Si estás en una situación de crisis, no esperes. Pide ayuda hoy. En la Fundación Para la Confianza también te podemos ayudar a través del WhatsApp +56 9 62272718.

Nuestros Servicios

¿Cuáles son los programas que tiene la Fundación?

La Fundación Para la Confianza (FPLC) se organiza en cinco programas estratégicos diseñados para abordar la violencia sexual desde diversas dimensiones, desde la prevención en escuelas y comunidades hasta el acompañamiento para la reparación y resignificación de la vivencia, y la formación de profesionales.

  1. La Confianza en tu Sala: Interviene en la totalidad del sistema escolar (estudiantes, docentes, directivos y familias), buscando transformar la escuela en un entorno protector y un contexto crítico de detección temprana. Busca fortalecer las capacidades de los establecimientos educacionales para prevenir, detectar y responder adecuadamente ante situaciones de abuso sexual.
  2. La Confianza Previene: Se orienta a la prevención comunitaria en entornos no escolares, como organizaciones sociales, empresas, municipios y clubes, formando intermediarios que actúan como agentes de protección en sus territorios. Busca fortalecer los factores protectores y reducir las condiciones que facilitan la ocurrencia de abuso sexual en NNA, sus familias y comunidades.
  3. Acompañamiento en Confianza: Funciona como la «puerta de entrada» al sistema de la Fundación, ofreciendo servicios de orientación psicosocial y jurídica para garantizar que nadie quede sin guía ante una situación de abuso. Busca brindar orientación y acompañamiento especializado y oportuno a víctimas de abuso sexual y sus familias, facilitando el acceso a apoyo psicosocial y jurídico en distintos momentos de su proceso.
  4. La Confianza en Grupo: Utiliza la metodología de Grupos de Ayuda y Apoyo Social para reducir el aislamiento de las víctimas y permitirles resignificar su historia a través del encuentro con pares que han vivido experiencias similares. Busca generar espacios colectivos de apoyo y reparación para sobrevivientes de abuso sexual, facilitando la elaboración emocional de la experiencia traumática y el fortalecimiento de sus redes de apoyo.
  5. La Confianza se Forma: Ofrece formación técnica especializada a través de diplomados, cursos online y capacitaciones para profesionales e instituciones, cubriendo brechas en la formación de pregrado sobre el abordaje de la violencia y abuso sexual. Busca transferir conocimiento especializado, basada en evidencia científica, a profesionales y equipos que trabajan con víctimas, fortaleciendo así las capacidades nacionales para abordar el fenómeno.

Es nuestra oferta de formación avanzada, dirigida a profesionales de Chile y América Latina que trabajan en intervención, protección y prevención del abuso sexual infantil. Se desarrolla en modalidad online sincrónica, tiene una duración de 4 meses y medio y equivale a 150 horas académicas. Se estructura en 4 módulos progresivos y su sello diferenciador es la integración de los tres pilares fundamentales de la Fundación en cada unidad.

Puedes encontrar toda la información actualizada sobre fechas, valores y proceso de postulación en nuestro sitio web www.paralaconfianza.org o escribiéndonos a contacto@paralaconfianza.com. Te responderemos en un plazo máximo de 72 horas hábiles.

Sí. Varios de nuestros servicios formativos y de asesoría están disponibles en modalidad online para organizaciones y profesionales de toda América Latina. El Diplomado, en particular, está diseñado para convocar a profesionales de toda la región. Si eres una organización fuera de Chile y quieres explorar una colaboración, contáctanos.

El Sello FPLC es la acreditación que otorgamos a instituciones que han completado un proceso de intervención con la Fundación, combinando asesoría y/o diseño especializado con algún paquete formativo. Certifica que la comunidad educativa o institución ha implementado estándares especializados en abuso sexual infantil, integrando los tres pilares fundamentales de la Fundación. Es un reconocimiento verificable del compromiso institucional con la protección de NNA.

¿Necesitas apoyo? Escríbenos