Revista · Septiembre de 2021 · Nº 15 · Fundación para la Confianza
Revista Por un Mundo sin Abuso · Septiembre de 2021: Educación inclusiva
Número de septiembre de 2021, en el mes de la chilenidad: testimonio de dos estudiantes sobre vivir en Chile, el chat Hablemos de Todo, niñez migrante, educación inclusiva, niñez en Afganistán y consejos para fomentar la inclusión desde casa.
Índice
Pequeña confusión en la defensa de los derechos de la niñez
He notado una cierta confusión respecto de la importancia de defender los derechos de la niñez. Los adultos normalmente pensamos que tenemos que crear sistemas de protección para los derechos de la niñez porque son frágiles y requieren de un fortalecimiento especial. El deber es adulto porque los niños, niñas y adolescentes tienen un problema, una debilidad particular ante la fortaleza de los más grandes. Esta visión “adultocéntrica” no es del todo falsa, pero tampoco del todo cierta. Es fundamental pero no solo porque los niños, niñas y adolescentes son más frágiles, sino porque los adultos perdemos toda orientación auténticamente humana cuando dejamos de contar con el enfoque de la niñez. Somos los adultos quienes estamos desprotegidos y perdidos sin la visión de la niñez. La pregunta siempre desde otro lugar, donde la oferta y la demanda, los costos y beneficios no encuentran equilibrio posible, ni tienen sentido. Donde la gratuidad del juego y la solidaridad pesan más que cualquier transacción posible, y donde la propia presencia de un niño es interpelación, emplazamiento.
Uno de los recuerdos más profundos de mis tiempos de profesor fue haber resentido un profundo cuestionamiento de parte de niños y niñas sin siquiera formular una pregunta. El sentido y razón con los que llegaba armado eran insolventes ante la mirada tiernamente inquisitiva de un grupo de niños y niñas que me exigían mayor coherencia, compromiso, e incluso innovaciones existenciales. La gratuidad del juego infantil es cosa seria; esa fragilidad es fortaleza siempre y cuando los adultos nos dejemos interpelar.
Y esto también es política. El cuidado de la infancia puede entenderse como un paradigma político si dejamos de ver a los niños solo como seres débiles, menores disminuidos, y los vemos como portadores de una visión nueva, revolucionaria en el sentido más auténtico de la palabra: una energía que llama a volver a la esencia de la vida en común, del mundo compartido y la naturaleza hoy en peligro. A esto es lo que he llamado una política de la ternura, y no es porque los niños sean tiernos y hay que cuidarlos, sino porque los adultos andamos perdidos hasta que nos dejamos interpelar por la infancia y volvemos a cobrar conciencia ética. Esperemos que sea una conciencia más permanente.
José Andrés Murillo, director ejecutivo de la Fundación para la Confianza
¿Qué significa para ti vivir en Chile?
Testimonio de dos estudiantes del Liceo Juan Pablo Duarte
Clara, estudiante de cuarto medio
Vivir en Chile es una contradicción, como todo yo creo. Es hermoso, divertido, apasionante y gratificante; por otro lado, es desalentador, triste e irritante. Todo el mundo cree que es un país malo, de ignorantes y necios, pero la verdad va mucho más allá de eso. Nuestra patria es un lugar donde a pesar de la miseria y tristeza, reina la risa y el tonteo, o como nos gusta decir acá, el “chacoteo”.
Donde a pesar de que nos intenten infundir un sentimiento de egoísmo e individualismo, todavía uno puede recibir una sonrisa simple pero llena de amor y buenas intenciones. Puede que el caminar por algunas calles parezca peligroso y despierte todos nuestros sentidos, no por los mejores estímulos, o que al pasear por algunas avenidas veas bellas edificaciones cubiertas de rayones; pero también dentro de esos mismos escenarios encontrarás situaciones que aflorarán lindas sensaciones en ti, como que cuando vayas a comprar algo a algún vendedor/vendedora ambulante este se refiera a ti con términos tales como “mi reina” o “mi vida” que nos elevan el ego; o que al llegar a la tan conocida Alameda nos encontremos con una marcha, que nos demuestra que la gente de Chile no es conformista y que lucha por lo que es bueno y necesario para cada uno de nosotros; o incluso que al subirnos al metro, luego de un largo y cansador día, nos hallemos con que algún artista ambulante desea compartir su talento con nosotros, lo que nos enseña que el arte puede florecer incluso en los lugares más sencillos y cotidianos. Por eso y más, no me avergüenza decir que soy chilena, y voy más allá de la definición como tal de chilena, llego a la esencia de esta palabra y la comparto acá. Me gusta ser chilena.
Alexandra, estudiante de primero medio
Me llamo Alexandra, nací en Perú y vivo en Chile desde los seis años. Mi familia y yo vinimos a Chile por el trabajo de mi padre. Al principio tenía miedo no solo por venir a un país totalmente desconocido para mí sino también porque no tendría cerca a mi familia y eso no me gustaba, pero al mismo tiempo sentía curiosidad por conocer un país diferente. Cuando llegué por primera vez al Colegio Juan Pablo Duarte fue en primer grado, ahí hice muchas amigas y amigos que mantengo aún en la actualidad. Ahora que ya tengo quince años he aprendido cuán importante es para mí eso, estoy agradecida por haber venido a este país porque no cambiaría mi vida, me gusta como es porque acá, crecí y madure, tuve momentos maravillosos como el nacimiento de mi hermana pequeña o cuando descubrí a que me quería dedicar, en donde tanto mis padres como mis profesores me apoyaron sin dudarlo. Ya he visitado algunos lugares en Chile como Valparaíso y el Cajón del Maipo y en esos viajes he probado platos nuevos, he conocido sus tradiciones y los bailes típicos. Ahora que estamos en el mes de septiembre veo como toda la gente se alegra y se emociona por las fiestas patrias, algo que yo también hago y no importa los acontecimientos que han pasado en el mundo con esta pandemia porque esa alegría no cambia.
Hablemos de Todo: un primer paso en la salud mental de adolescentes y jóvenes
Noticias de la Fundación para la Confianza · Por Diana Bernal
Psicólogos y psicólogas de Fundación Para la Confianza participan en la atención del chat de orientación psicosocial Hablemos de Todo, mediante el cual se busca apoyar a la juventud chilena y derribar mitos en torno a su salud mental.
Durante el mes de agosto, Fundación Para la Confianza reafirmó su compromiso con la salud mental y continuará apoyando el canal de ayuda psicológica, Hablemos de Todo, enfocado en jóvenes de entre 15 y 29 años. El proyecto impulsado desde junio del 2020 por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), paralelamente brinda información sobre autocuidado y bienestar de diversas temáticas, tales como VIH/Sida, embarazo adolescente y ciberacoso, a través de internet y actividades.
La línea de orientación psicológica es atendida por profesionales de la fundación y consta de un chat gratuito y confidencial, que está disponible en el sitio web de Hablemos de Todo. La coordinadora de psicólogos y psicólogas del programa, Catalina Piraino, señala que muchas de las consultas que reciben son de adultos emergentes y suelen relacionarse a depresión, ideación suicida, ataques de pánico, autolesiones e incluso a problemas ligados a la pandemia.
“Somos la primera ayuda. Nosotros vamos a propiciar que ojalá la persona pueda iniciar un proceso de terapia para poder profundizar en estas temáticas”, explica Piraino. Con ello, relata que pedir ayuda es un primer y gran paso, por lo que es un logro que refuerzan en las atenciones, ya que hay casos donde los jóvenes hablan por primera vez en años sobre sus problemas.
Si bien la atención remota es algo en lo que los psicólogos del chat tienen experiencia, la coordinadora confiesa que siempre es un desafío y destaca que la confianza es clave en el proceso: “lo principal para nosotros es el vínculo en un comienzo, construir el motivo de consulta de la persona en conjunto y para esto es importante equilibrar la contención”. Esto, además de evaluar factores de riesgo hacia la integridad del usuario o la necesidad de una intervención de otros profesionales.
Otro desafío que ha debido enfrentar el equipo de la iniciativa del INJUV son los tabúes y prejuicios respecto a pedir ayuda. “Luchamos día a día contra eso. El hecho de que tenga que ser confidencial, ahí vemos que hay muchas personas que quizá no se contactarían si no fuera así. Y justamente tiene que ver con el estigma que hay en salud mental”, acota Piraino.
En esa línea, la psicóloga comenta que como equipo buscan hacer entender que la salud mental y física son igual de importantes y que se interrelacionan. Además asegura que las personas sienten mucha culpabilidad al pedir ayuda, tendiendo a minimizar lo que sienten.
Así también tratan de derribar los abundantes mitos en esta área de la salud, como por ejemplo, los que hay en torno a la ideación suicida, que tienden a afirmar erróneamente que quienes verbalizan su intención de suicidarse, no lo harán.
“Pedir ayuda es de valientes e implica saber cuáles son nuestros límites, confiar en otra persona, trabajar en conjunto y saber que no estamos solos o solas.” Catalina Piraino
Catalina Piraino recalca que “pedir ayuda es de valientes e implica saber cuáles son nuestros límites, confiar en otra persona, trabajar en conjunto y saber que no estamos solos o solas”. Consigo, invita a los adolescentes y jóvenes a tener presente que este programa es una primera instancia en la que podrán encontrar nuevas perspectivas y apoyo en medio de una sociedad en la que su salud mental suele quedar olvidada.
Si necesitas contención u orientación psicológica, puedes recurrir gratuitamente al chat de Hablemos de Todo. Psicólogos y psicólogas de Fundación Para la Confianza estarán a tu disposición de lunes a viernes entre las 11:00 y 20:00 horas. Para acceder debes ingresar en la página web https://hablemosdetodo.injuv.gob.cl/.
Patricia Loredo: “A pesar de las décadas de movilidad humana en Chile, aún no hay una respuesta de acogida o de incorporación de la niñez”
Entrevista · Por Joaquín Mansilla y Héctor Espinoza
La psicóloga, magíster en Intervención Psicosocial de la Universidad de Barcelona y directora ejecutiva de la Corporación Colectivo Sin Fronteras, habló sobre el complejo escenario que niños, niñas y adolescentes migrantes enfrentan en Chile.
La migración es una de las consecuencias más comunes de un conflicto social, en la que miles de personas se movilizan en busca de un futuro próspero. Este proceso implica una serie de adversidades que lo transforman en una situación crítica y altamente conflictiva, en la que se vulneran gran parte de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Entre ellos, su participación social.
Respecto a esta realidad, la directora ejecutiva de la Corporación Colectivo Sin Fronteras, Patricia Loredo, sostiene que “existe evidencia en distintos estudios de que a la mayoría de los niños y niñas no se les consulta su opinión antes de hacer el viaje migratorio. Esta decisión del traslado, como muchas otras, no se dialoga en general. Lo que tiene claras implicancias, por ejemplo, la resistencia en la reunificación familiar. No es fácil para ellos y ellas romper los lazos en sus países de origen, con sus familiares, con su hábitat. En fin, con todo lo relativo a sus espacios significativos”.
Según Loredo, la situación respecto a los cambios que está viviendo la movilidad humana es preocupante y bajo condiciones muy riesgosas. Circunstancias que se manifiestan desde el punto de partida, y que en Chile producto del fracaso de una política de visas consulares, que es el documento primordial para regularizar la estancia en el territorio y que ha sido negada en su mayoría a los migrantes haitianos y venezolanos. La profesional explica que “lo que pasa, es que las familias están ingresando en buena parte con documentos básicos de su país de origen y con eso, en Chile no se les permite el paso fronterizo”.
Por lo mismo, los efectos sociales que impactan en la niñez y adolescencia migrante son alarmantes. “Los niños, niñas y jóvenes quedan fuera por ejemplo del sistema de salud, a pesar de que no deberían. Por normativa debieran inscribirles. Sin embargo, por distintos motivos, en promedio la mitad de las familias que han entrado de forma irregular están quedando fuera del sistema de salud y de educación. Sumándole a eso las dificultades de la situación laboral de los adultos responsables”, puntualiza Loredo.
“Los niños, niñas y jóvenes quedan fuera por ejemplo del sistema de salud, a pesar de que no deberían.”
Sumado a estas variantes, se encuentra en gran dimensión el racismo y las barreras culturales, que además de interrumpir abruptamente cualquier instancia de participación o protagonismo en la sociedad por parte de los niños, niñas y adolescentes migrantes, desarrollan una cadena de discriminación cotidiana.
Al respecto, Loredo afirma que “Aquí hay grupos que están mucho más expuestos a la exclusión y a tratos discriminatorios como lo son los niños y niñas afrodescendientes; de Bolivia o Perú; y sobre todo las personas migrantes de Haití, quienes enfrentan además la barrera del idioma. Por ejemplo, la mayoría de los establecimientos educacionales no tiene la posibilidad de tener una estrategia educativa. Son pocas las comunas, como Recoleta o Quilicura, que han considerado facilitadores lingüísticos o mediadores interculturales.”
Por último, Patricia Loredo menciona que “el proceso de movilidad no es negativo en sí mismo, sino que es el contexto, el que por las condiciones que hay en Chile, significa un estrés bastante grande para los niños, niñas y adolescentes. A pesar de las décadas de movilidad humana en Chile, aún no hay una respuesta de acogida o de incorporación de la niñez, ese es el principal foco de impacto negativo”.
Educación inclusiva: el desafío del nuevo Chile
Actualidad · Por Diana Bernal
Valorar a las diversidades es una tarea que le corresponde a la sociedad en su conjunto, sin embargo, desde Educación 2020, señalan que es vital que esta labor parta desde las escuelas.
Entender la diferencia entre inclusión e integración educativa es fundamental en estos tiempos de cambio que experimenta la sociedad chilena. La migración o la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+, por ejemplo, nos incitan a preguntarnos cómo abordar la presencia de las diversidades dentro de las escuelas.
El subdirector de política educativa de la fundación Educación2020, Jorge Ibáñez, aclara que la clave está en que el enfoque inclusivo se centra en adaptarse a los y las estudiantes, mientras que el integrativo busca que sean ellos quienes se acoplen a un sistema pensado para la mayoría. Si bien éste último asegura el acceso a la educación, no garantiza otros procesos fundamentales como el aprendizaje.
- Enfoque inclusivoSe centra en adaptarse a los y las estudiantes.
- Enfoque integrativoBusca que los estudiantes se acoplen a un sistema pensado para la mayoría. Asegura el acceso a la educación, pero no garantiza otros procesos fundamentales como el aprendizaje.
“Un enfoque inclusivo lo que hace es valorar y encontrar oportunidades en las diversidades. Desde ahí, se busca minimizar al máximo todas las barreras de aprendizaje, de participación y de espacio escolar”, agrega. Además, explica que el rol de la comunidad educativa es crucial, ya que de ella depende que se concrete la inclusión de los niños, niñas y adolescentes al sistema educacional.
Ibáñez afirma que “las brechas que hoy tenemos para poder favorecer el proceso de inclusión en las escuelas, tienen un correlato de las dificultades que tenemos como sociedad para incluir la diversidad”. Es por ello que recalca la necesidad de políticas educativas, para que en los establecimientos se implementen proyectos al respecto.
En torno a lo anterior, señala que en Chile las políticas han apuntado a la perspectiva integradora. En el caso de los estudiantes extranjeros, por ejemplo, se ha priorizado su acceso a los colegios desde una mirada netamente de derechos. Una muestra de eso es la implementación del número Identificador Provisorio Escolar (IPE), que permite que quienes no tengan un RUT chileno puedan acceder al sistema educativo.
Aunque Ibáñez dice valorar la iniciativa del Ministerio de Educación, confiesa que en cuanto a la inclusión “tenemos una brecha bastante alta y se podría decir que aún no nos hemos puesto al día como país, considerando los niveles de migración que han ido creciendo en el último tiempo”.
El subdirector de Educación2020 sugiere que los programas para promover este enfoque sean acorde a la realidad de los territorios, que incorporen a toda la comunidad educativa y sean integrales. Esto de manera tal que se consideren: el currículo, los ámbitos de convivencia escolar, el trabajo con las familias y las estrategias de innovación pedagógica que favorezcan el diálogo y la valoración entre los diversos alumnos.
“Es importante, tanto para niños migrantes como de la comunidad LGBTIQ+, que se promuevan culturas escolares más democráticas al interior de las comunidades educativas. Que promuevan una comunicación constante, que hayan distintos canales de información e interacción para poder abordar conflictos en materia de inclusión y equidad”, acota.
Progresar en inclusión es tan significativo que, entre muchos beneficios, podría contribuir en la prevención del bullying. En palabras del subdirector Ibáñez, “podríamos avanzar hacia una sociedad mucho más abierta, dialogante, que antepone los intereses colectivos por sobre los intereses individuales. Buscar la construcción de lo común entiende a todos como iguales en derechos, pero también distintos en nuestras particularidades”.
“Creemos que la construcción de una escuela es importante porque dice el reflejo de la sociedad a la que aspiramos”. De ahí la relevancia de que prime un aprendizaje socioemocional y sea desde los colegios que parta el proyecto social en pos de la inclusión, concluye Ibañez.
Invasión en Afganistán: un conflicto que amenaza el presente y futuro de la niñez
Actualidad · Por Héctor Espinoza
La crisis que se está viviendo en este país desde la ofensiva de los talibanes trajo graves consecuencias para toda su población. Sin embargo, son las mujeres, niñas y niños, quienes se han visto particularmente afectados. Según cifras entregadas por UNICEF, cerca de 10 millones de niños y niñas necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir y se estima que un millón de ellos y ellas sufrirán desnutrición aguda grave durante el año.
La situación que atraviesa Afganistán cuenta con precedentes que generan mucha incertidumbre respecto al futuro de su población. Durante el gobierno de los talibanes entre 1996 y el 2001, las fuertes medidas restrictivas por una extrema adherencia a la ley islámica, coartaron los derechos de muchos habitantes. Esto en un país donde, por ejemplo, según datos de UNICEF, 3,7 millones de niños no asisten a la escuela, y un 60% son niñas. Según declaraciones de Henrietta Fore, su directora ejecutiva, desde enero, las Naciones Unidas han documentado más de 2.000 violaciones graves de los derechos de la infancia y aproximadamente 435.000 niños y mujeres están desplazados internamente.
- 10 millonesde niños y niñas necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir
- 1 millónsufrirá desnutrición aguda grave durante el año
- 3,7 millonesde niños no asisten a la escuela
- 60%de los niños que no asisten a la escuela son niñas
- 2.000violaciones graves de los derechos de la infancia documentadas por las Naciones Unidas desde enero
- 435.000niños y mujeres desplazados internamente
Para Emilia Vergara, directora ejecutiva de Niñas Valientes, una fundación que trabaja por lograr la equidad de género desde la niñez, la situación que está viviendo la población afgana es el reflejo de un largo proceso, que hoy cuenta con la cobertura de los medios de comunicación, pero que sin embargo, sucede en muchos territorios.
La labor que desempeñan desde Niñas Valientes tiene como finalidad transformar el modelo educativo hacia uno que ponga la equidad de género y el desarrollo socioemocional en el centro, contemplando además la importancia sobre la participación de niños, niñas y adolescente en los distintos espacios de la sociedad.
Desde este punto de vista Vergara explica que el escenario actual en Afganistán genera retrocesos en materia de género señalando que "se instala un poder que permite dar cuenta de que existen matrimonios de niñas y adolescentes, golpizas públicas a mujeres, que saca de la educación a las niñas y a las mujeres, no les permite trabajar, normaliza e instala la cultura donde está permitida la violencia principalmente hacia las mujeres y a las disidencias dentro de todos los espacios".
Por otra parte Vergara se refiere al impacto que se produce en el desarrollo pleno de la niñez en contextos como el de Afganistán, ya que como explica, la exposición a estos niveles de violencia tiene consecuencias en la salud mental de las personas. "Por un lado normalizamos estas actitudes de violencia, por lo tanto hay una violencia psicológica muy grande y al mismo tiempo limitamos la posibilidad de una construcción de identidad libre, imaginate lo que significa ser niña y crecer en ese lugar", explica.
Por último desde la fundación recalcan la necesidad de visibilizar lo que está ocurriendo para levantar alertas y dar cuenta de que existen víctimas y violaciones a los derechos humanos, que se están manifestando, junto con poner un especial énfasis en la realidad de estos niños y niñas. "Hay que poner el foco en la niñez, no solamente los están excluyendo de la educación si no que también se están vulnerando sus derechos de manera amplia. Además hay que buscar la manera de aportar a los movimientos y manifestaciones de mujeres y jóvenes, no verlas solo como víctimas, no ser nosotras las que hablemos por ellas", finaliza Vergara.
¿Cómo fomentamos la inclusión en niños, niñas y adolescentes desde casa?
Consejos · Línea Libre
- Conversar abiertamente y dejar de lado los tabúesEs muy importante generar espacios de diálogo con los niños y poder resolver todas las dudas sobre cuestiones como la migración, diversidades de género y las distintas situaciones de discapacidad que puedan vivir las personas.
- Comprender las situaciones para desarrollar empatíaAdemás de construir los espacios de conversación, es fundamental poder problematizar ciertos temas. Por ejemplo, la migración: por qué se produce, por qué una persona decide migrar, etc. Así, podrán ponerse en el lugar del otro e incluirlo de una manera efectiva.
- Comunicar lo que sentimosTener en consideración que la capacidad de reconocer, comprender y verbalizar nuestros sentimientos y emociones, nos permitirá empatizar mejor con lo que sienten los demás.
- Priorizar siempre el diálogoCuando anticipamos diferencias o conflictos, es clave buscar e instar a ver siempre el diálogo como una forma de poder reflexionar, problematizar y solucionar esos asuntos.
- Ser consecuentes al hablar de inclusiónUna forma de aprender también es observar y desde ahí es repetir. Los adultos en nuestra forma de relacionarnos estamos modelando a los niños, niñas y adolescentes, por lo que es fundamental ser consecuentes y coherentes con lo que hablamos y con lo que ponemos en práctica.
- Abrirnos a aprender y aceptar los cambios socialesEs responsabilidad de los adultos el formarnos, no quedarnos con nuestras experiencias de infancia y buscar otros canales para ir incorporando y aceptando nuevas formas de vida.
Sobre esta edición. Versión web de la revista Por un Mundo sin Abuso de septiembre de 2021 (Nº 15), publicada en PDF por la Fundación para la Confianza, con las erratas corregidas y gráficos nuevos que resumen el contenido. Las cifras corresponden a la fecha de la revista. En esta versión se omitieron los apellidos de las dos estudiantes del testimonio. La Línea Libre que se menciona en este número está hoy suspendida. Descargar el PDF original
Equipo editorial. José Andrés Murillo, director. Verónica Uzcátegui, editora jefe. Diana Bernal, Joaquín Mansilla y Héctor Espinoza, colaboradores. Cristhian Sotomayor, diseño gráfico y diagramación.
