Resiliencia
El kintsugi, la técnica japonesa que repara la cerámica dejando visibles las uniones, y lo que dice sobre el cuidado de quienes han sido víctimas.
El cuidado de lo que se ha roto
Kintsugi
El kintsugi es una técnica japonesa de reparación de cerámica. Las piezas se unen con una preparación a base de urushi, una laca obtenida de la savia de un árbol. El acabado con polvo de oro deja visibles las uniones, que pasan a formar parte de la belleza del objeto.
El trabajo requiere tiempo y atención. Se preparan los bordes, se unen los fragmentos y se espera a que la laca endurezca. Después se rellenan los huecos, se alisa la superficie y se aplica el acabado dorado. Cada pieza pide un cuidado distinto, según su forma y las partes que conserva.
El cuidado en la reparación
La imagen del jarrón reparado invita a detenerse en el trabajo de quien recoge sus piezas y las cuida. Hay atención a los detalles, paciencia durante la espera y una decisión de conservar aquello que tiene valor.
Al pensar en la resiliencia, esta imagen puede ayudarnos a hablar del cuidado y del apoyo que recibimos de otras personas. Acompañar supone escuchar, respetar los tiempos de cada persona y estar disponibles para lo que necesita.
Una persona que ha sido víctima de abuso conserva su dignidad y sus derechos. No tiene la obligación de convertir el daño en belleza, fortaleza o aprendizaje. En niños, niñas y adolescentes, la responsabilidad de sostener el cuidado corresponde a los adultos y a las instituciones, con su participación en las decisiones que les afectan.
