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Para la Confianza · por un mundo sin abuso
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¿Hay peligro ahora? Llama al 133 (Carabineros) o al 149 (Fono Familia, 24 horas).
Explorar la ayuda

Me pasó cuando era niño, niña o adolescente

Para personas adultas que han sido víctimas de abuso sexual en la infancia o la adolescencia. Puedes pedir ayuda aunque hayan pasado décadas, aunque no recuerdes todo y aunque nunca se lo hayas contado a nadie.

Develación tardía

En Chile, cuatro de cada diez personas que han sido víctimas de abuso sexual en la infancia nunca se lo contaron a nadie. Entre los hombres, más de la mitad. De quienes sí lo contaron, uno de cada cinco tardó más de diez años, y menos de una de cada diez llegó a denunciar.1

Esas cifras describen el silenciamiento, no una falta de quien calló. Quien abusó impuso el secreto, trasladó la culpa a la víctima o la amenazó; muchas veces el entorno no quiso escuchar; y puede ser difícil poner en palabras lo ocurrido. Por qué cuesta tanto hablar.

Servicios de la Fundación

Servicio Qué es Costo
Orientación Una conversación de unos 45 minutos, presencial en Santiago o en línea, para recibir información y pensar qué quieres hacer Gratuita y confidencial
Atención clínica Psicoterapia especializada en trauma, de alrededor de tres meses con una sesión semanal, presencial en Santiago o en línea Diferenciado según tu capacidad de pago
Grupos de ayuda mutua 12 sesiones semanales, presenciales, con otras personas que han sido víctimas de abuso Diferenciado según tu capacidad de pago; se postula por correo
Derivación asistida Coordinación con salud mental, tribunales, Fiscalía y municipios Gratuita

No exigimos denuncia ni hay plazo. Atendemos a víctimas directas y a sus familiares y personas cercanas, de cualquier identidad de género u orientación sexual.

Qué puedes hacer

Reconocerse como víctima

Una de cada cuatro personas que vivió experiencias que cumplen la definición de abuso sexual infantil no se reconoce como víctima. Son más hombres que mujeres, y más quienes vivieron abuso sin penetración o por parte de un desconocido. Tienen tasas de depresión muy superiores a las de quienes no vivieron abuso.2 Ponerle nombre a lo que pasó puede ser el comienzo de la reparación, y cada persona llega a ese nombre por su camino y a su tiempo. En la orientación no necesitas tenerlo.

Algunas personas prefieren llamarse sobrevivientes: así reconocen lo que vivieron y también los recursos con que siguieron adelante. No es una etiqueta obligatoria ni una etapa que haya que alcanzar. Lo vivido es parte de la propia historia sin definirla entera, y la reparación puede incluir integrarlo a esa historia y salir fortalecido del proceso.3


  1. Encuesta Nacional de Adversidades Tempranas 2021 (CUIDA UC y Fundación Para la Confianza), Estudio 8: nunca contó a nadie 39,1 % (hombres 57,1 %, mujeres 34,8 %); entre quienes contaron, 20,1 % tardó más de diez años; denuncia formal 8,8 %. ↩

  2. Misma encuesta, Estudio 13: 26,3 % no se reconoce como víctima; depresión en ese grupo, 40,4 %. ↩

  3. Capella, C. y Gutiérrez, C. (2014). Psicoterapia con niños/as y adolescentes que han sido víctimas de agresiones sexuales: sobre la reparación, la resignificación y la superación. Psicoperspectivas, 13(3). ↩