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Para la Confianza · por un mundo sin abuso
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Capítulos 6, 7 y 8 · 10 años por un mundo sin abuso

Un sello, un método y otros diez años

Capítulos 6 a 8. Cómo recibe la Fundación a quien pide ayuda, el método de trabajo de cada área (Grupos de Ayuda Mutua, orientaciones psicológicas, Línea Libre, prevención y educación) y lo que espera para la década siguiente.

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La confianza es un sello

El trato que reciben las víctimas de abuso, en distintos espacios de la sociedad, es muchas veces bastante precario. La falta de educación en esta temática es la principal responsable para generar que, con frecuencia, las personas no sepan cómo sobrellevar una develación, o cómo acompañar y guiar a quienes han sido víctimas de abuso. Esta carencia, ha generado que las malas experiencias se multipliquen, y muchas veces se generen dificultades al momento de continuar con procesos judiciales, terapéuticos y de reparación.

Por este motivo, el trabajo de Fundación para la Confianza se ha centrado en que, la acogida debe comenzar desde el momento en que alguien escucha la primera palabra de un/a profesional de la Fundación. En este aspecto se ha hecho énfasis, y un gran esfuerzo por realizar un trabajo especializado y de calidad para que, en definitiva, ayude a sentir lo más cómoda y acogida posible a la persona que necesita ayuda.

En este capítulo, a través de dos testimonios, conoceremos cómo este proceso se lleva a cabo y cobra vida.

Marjorie

“Lo primero que me acuerdo de cuando llamé a la Fundación, fue que me contestó una mujer muy amable, y fue súper raro, porque su voz daba una sensación de que era firme y centrada a la vez, pero por sobre todo muy acogedora”, cuenta Marjorie Massardo, sobre la primera vez en que se contactó con la Fundación para pedir ayuda.

“Me decía: ‘no te preocupes, está bien, vamos a ver qué es lo que vamos a hacer, tenemos que coordinar un par de cosas, pero va a estar todo bien’”, continúa Marjorie, “y que me haya dicho eso fue completamente distinto a lo que había vivido. Sentí una confianza que en el largo proceso que había tenido nunca había experimentado, y que sabía que necesitaba, pero que, hasta ese punto, no tenía idea de dónde encontrarla”.

Marjorie estaba llevando un proceso judicial a solas. Ella estudió derecho, pero hasta ese momento aún no se titulaba, y por lo mismo no ejercía su profesión. Un año antes de acercarse a la Fundación inició una acción judicial con su hija, quien a los cinco años fue víctima de una situación de abuso y vulneración de derechos. Desde esa situación, empezó a darse cuenta de que, lo que había estudiado, le empezaba a cobrar sentido.

Cuando el proceso judicial comenzó, comprendió de que “si bien se podría pensar que alguien que estudió derecho podía entender el cómo funciona el sistema judicial, la realidad es muy distinta. Viéndolo desde el lado de la víctima, cualquier persona queda muy descolocada. No se entiende cómo las cosas pasan, y cómo ocurre que se revictimiza a la víctima directa y a las víctimas secundarias una y otra vez. Entonces todo este proceso fue muy duro, y muy complejo de sobrellevar”, recuerda Marjorie.

Fue en ese periodo cuando la psicóloga que la estaba ayudando a llevar su terapia, le recomendó acercarse a la Fundación. La convenció, dice, porque en ese espacio iba a poder encontrarse con personas que estaban viviendo situaciones similares a la de ella y esto era algo que nunca había hecho.

“Más que expectativas, yo sentía una ansiedad muy grande por tener un apoyo y no sentirme sola, estaba muy angustiada, preocupada, adolorida, pero aun así tenía fe, confianza y harta esperanza”, recuerda Marjorie.

Por eso, la primera vez que llamó sintió confianza, porque le ofrecieron una ayuda que, hasta ese momento, no había sentido en otro lugar. Y esa ayuda, además, la pudo ver. Le pidieron un correo en el que relatara lo que había vivido su hija, y la citaron a que fuera un par de días después. Ya en todas estas gestiones, Marjorie sintió una rapidez inusual.

En la primera reunión todo fue determinante. Entró a un lugar acogedor, la atendió una trabajadora social que la llevó a darse cuenta del proceso en el que estaba, y a “situarse en la realidad”, como ella lo describe. Le dieron una proyección, y más o menos luces de lo que iba a demorar un proceso como el que ella estaba viviendo, y le dieron una posibilidad: acercarse a los Grupos de Ayuda Mutua (GAMU).

Tenía una idea muy vaga de lo que eran, y a pesar de que se lo explicaron, le costaba imaginarse un espacio así, un espacio seguro, que hace mucho tiempo no sentía.

“En ese tiempo, yo era como un robot”, explica.

Estaba llevando todo el proceso judicial, y también tenía que cumplir el rol protector y de contención con su hija, y para eso, como cuenta, necesitaba estar compuesta y “entera”.

“Uno siente que no se puede desarmar, para poder estar entera para esta persona pequeña, que está viviendo una experiencia tan dolorosa, y finalmente la sociedad tampoco te lo permite, porque uno tiene que responder ante todo y frente a todo. O sea en el trabajo por mucho que fueron muy empáticos y me apoyaron mucho hasta el día de hoy, hay que producir igual, y a uno le pagan por producir, y ahí uno tiene que trabajar y funcionar. Frente a ella yo tenía que estar entera para que pudiera sobrellevar una experiencia que, si ya es incomprensible para los adultos, imagínate para ella”.

“Entonces cuando llegué allá, al GAMU, todos empezaron a contar los motivos por los que estaban ahí, y cuando me tocó hablar fue terrible, porque no me pude contener. Lloré, lloré y lloré. Me sentí en un espacio en el que pude liberar toda esa tristeza, esa rabia, esa amargura, esa pena, ese no entender nada y que finalmente no lo podía liberar en otras instancias, porque en todos lados tenía que estar respondiendo, en cambio aquí sentía que era un espacio seguro porque estaba con otras personas que estaban viviendo lo mismo que yo”.

“Sentía que tenía el mundo en mis hombros, entonces la experiencia de GAMU fue un espacio liberador, en el sentido de que yo podía mostrarme con todas mis heridas, con todos mis dolores, con todas mis debilidades, en el que yo no necesité demostrar nada, sino que pude ser lo que realmente era en ese momento: que era una mujer destrozada, una madre adolorida y muy asustada, y mostrar una madre muy asustada finalmente es —sobre todo en los procesos judiciales— afrecho para el chancho. Entonces fue la primera vez que me pude sentir libre y no iba a tener cuestionamientos ni juzgamiento. Podía vivir mi dolor abiertamente”.

“El sistema social y judicial es un sistema machista, adultocéntrico, en donde a la mujer se le cuestiona, se le culpa, entonces nosotras siempre tenemos la responsabilidad, tenemos la culpa, o estamos mintiendo. Una mujer, especialmente una mujer que está protegiendo a una hermana, a una hija o sobrina que está viviendo una situación de vulneración tan grande, siempre es cuestionada, y tenemos que mantenernos en una postura que sea aceptada socialmente, sosteniendo una entereza y una fortaleza tremenda para poder pararnos cada vez que nos dan golpes en la fiscalía, en los tribunales de familia, en carabineros, o donde sea que uno vaya”.

Paralelamente, Marjorie comenzó a tener el apoyo jurídico de la Fundación, luego de que la querella que presentaron, que fue llevada con la ayuda de una abogada particular, fue archivada provisionalmente, y como recuerda “El estudio jurídico me llamó, y fueron maravillosos, se portaron muy bien, fueron muy profesionales, y Juan Pablo (Hermosilla) se dio el tiempo de explicarme todo por cada paso”, algo que hasta ese momento, no había tenido en su experiencia llevando el caso por el sistema judicial, como explica. Finalmente, no terminaron concretando acciones penales, principalmente porque su hija cuenta con la protección necesaria, e iniciar un proceso judicial involucraría una revictimización de ella, que no se consideró necesario ni sano.

El paso por esta asesoría jurídica, sin embargo, le abrió otras posibilidades, y la conectaron con su vocación de abogada. Años más tarde, Marjorie decidió cursar el diplomado jurídico que entregaba la Fundación, y este, en sus palabras: “me abrió un mundo de conocimiento y de entendimiento de cómo pasan las cosas, habiendo sido víctima, y un cuestionamiento que me llevó a entender que se cometen porque hay abuso de poder. Me fueron abriendo el cuestionamiento de que estas cosas pasan porque existe poder, y por todas estas diferencias que hay en el mundo machista y patriarcal, termina dañando y subyugando siempre a quienes encuentran más débiles que son los niños, niñas y adolescentes y las mujeres”.

“Hoy me considero una persona distinta, y sin duda la Fundación me ayudó a eso. Todo este proceso me ha servido para darme cuenta que las mujeres en esta sociedad finalmente estamos absolutamente expuestas, somos un grupo de personas que estamos todavía relegadas a ciudadanas de segunda clase. Hay que cambiar muchas cosas, y por eso decidí titularme de abogada durante este proceso, porque todo esto fue un empujón”.

“Dentro de los procesos terapéuticos de mi hija nos decían que esta experiencia no puede determinar la vida de nadie. Es una etapa de la vida que es responsabilidad de un otro, de otro ser que hizo mucho daño, pero no puede definir la vida de las personas. Entonces yo lo entendí así también para mí. Yo dije ‘no, esto no va a determinar mi vida en términos negativos’. Y así fue”.

“Creo que todo sumó, todo me encaminó y las cosas se fueron dando. Yo me siento afortunada de haber pasado por la Fundación, en todas las oportunidades que puede pasar, de las personas sumamente profesionales que pude conocer, y que me abrieran las puertas a mí y a mi hija, porque me entregaron herramientas de todo tipo, profesionalmente, como mamá y como mujer”.

Un sueño loco

Por: Valentina Correa, Directora de Proyectos.

Los grandes avances en la historia suelen estar movidos por locuras de personas que se atrevieron a soñar en grande. Seguramente para José, James y Juan Carlos era más confortable recuperarse del trauma vivido y enfrentar el proceso legal refugiados junto a sus familias y cercanos. No obstante, movidos por un “para que nunca más”, apostaron a impulsar un cambio cultural donde el abuso fuera inaceptable. José dejó su mundo conocido —las bibliotecas, las caminatas reflexivas y la soledad— para sumergirse en la creación de la Fundación como un espacio para pensar, investigar e intervenir de forma adecuada y acogedora a personas que hayan sido víctimas.

José sabía que no podía llevar a cabo solo su iniciativa, y poco a poco fue armando un equipo con el que ha ido descubriendo las prácticas que definen nuestra impronta. Estas líneas, son para reconocer a todas las personas que se han sumado a este sueño, especialmente, aquellas que de forma voluntaria, como nuestra querida Andrea Ossa, le dieron vida al sueño. A todos los profesionales que han pasado por la Fundación, les damos las gracias porque sabemos que en algún momento fueron parte de esta locura con su cariño y compromiso, pero por sobre todo, porque fueron parte importante de la historia de muchas personas que se acercaron tímidamente y encontraron en ustedes compañía y claridad.

El equipo de Fundación para la Confianza se enfrenta a diario con el dolor, el abandono, la injusticia y el trauma, con historias muy similares a las que nos contaba Marjorie en su testimonio. Muchas de nuestras jornadas comienzan con un llamado de una persona que ha pasado días, semanas y meses juntando la fuerza necesaria para pedir ayuda. Al otro lado del teléfono, contesta una persona con dulzura y, al mismo tiempo, entregándole seguridad. Esa misma llamada, se transforma muchas veces en una cita con uno de los profesionales del área legal o psicológica de la Fundación. Ese primer llamado o contacto —que pueden ser más de cincuenta en una semana— es el primer paso para la formación de un vínculo entre un o una sobreviviente y un equipo que cree que con una cálida acogida y una clara orientación, se puede contribuir a fortalecer la resiliencia interna de las personas que han vivido abusos y maltratos, ayudando a que reaparezca la esperanza y se vislumbre un camino de reparación.

La primera acogida, la primera sesión con el equipo del área de atención —Profesionales de la psicología, del derecho y el trabajo social— es el punto de partida de un recorrido de justicia y restauración interna para muchos y muchas sobrevivientes. Todos quienes buscan orientación en la Fundación, tienen caminos y tiempos de sanación diferentes, que el equipo debe respetar con empatía y responsabilidad.

De esta manera, muchos de nuestros días en la Fundación terminan con profundos agradecimientos por haber estado ahí, por haber escuchado y confiado. A veces incluso llegan cartas, flores y chocolates. No obstante, hay días que sentimos que pudimos haber hecho más, o nos duele haber llegado tarde para algunas personas.

El equipo que está en los box de atención —tanto presenciales como virtuales— es un equipo que entiende que al trabajar con trauma se está acompañando los relatos más íntimos de las personas. Para cuidar los procesos de cada sobreviviente que ha confiado en nosotros, hay que también cuidar al equipo. Esto es un desafío constante que se facilita cuando el compromiso por la misión de la Fundación está presente en cada área, proyecto, actividad y reunión: construimos un mundo sin abuso. Sin embargo, hay que insistir en las prácticas de autocuidados internas, las que van desde preguntarle a nuestro compañero o compañera de trabajo un “cómo estás” sincero, darle al otro el espacio de acogida para que pueda tramitar la angustia luego de recibir un sentido relato, hasta instar espacios de distensión y risa para devolver al alma el sentido de la vida, luego de jornadas de contacto con la herida de la otra persona. Pero trabajar en trauma no es sólo dolor, es un espacio para volver a creer que sanar es posible, para concientizar que no todos los seres humanos son personas que te quieren agredir. Es una experiencia para reconectar.

Después de cada atención, hay un proceso reflexivo —individual o grupal— para decidir en conjunto cuál es la intervención más adecuada para cada persona, dependiendo de su historia. Es aquí donde el trabajo en red aparece como otro sello de la Fundación; solo si tejemos una red de profesionales e instituciones que palpiten con el mismo propósito, que comparten los mismos criterios técnicos, podremos ofrecer una respuesta adecuada a cada sobreviviente. Decenas de profesionales, muchos/as formados en nuestros diplomados, abren las puertas de sus consultas para continuar con el camino de justicia y sanación.

  1. Primer contactoUn llamado que puede haber tomado días, semanas o meses. Pueden ser más de cincuenta en una semana.
  2. Primera acogidaUna sesión con profesionales de la psicología, del derecho y del trabajo social.
  3. ReflexiónUn proceso individual o grupal para decidir la intervención más adecuada para cada persona.
  4. Trabajo en redDecenas de profesionales, muchos formados en los diplomados, continúan el camino de justicia y sanación.
Cómo se recibe a quien pide ayuda, según el equipo de la Fundación.

La formación del equipo, ha tenido un sello único, a veces, curioso, liderada por José, un filósofo más centrado en las preguntas, inquietudes y sueños de las personas que quieren trabajar en la Fundación, que en artículos académicos o rankings. En 2017, nuestra actual Directora de Prevención y Educación hizo una pregunta asertiva a uno de nuestros directores, en una actividad de la Fundación en Plaza de Armas. Al terminar la actividad, José Andrés se acercó a ella y en menos de diez minutos en que conversaron sobre su vida, sueños y formación, decidió proponerle a Verónica que se incorporara al equipo desde la semana siguiente.

Por mi parte, no puedo desconocer mi historia; deambulaba en Chile a la espera de mi visa de retorno a Etiopía, lugar en el que trabajaba en seguridad alimentaria, y para no perder el tiempo durante la espera me acerqué a la Fundación porque sabía de su trabajo incansable en su lucha contra el abuso y, por sobre todo, sentía curiosidad por el cambio cultural al que pretendían llegar. Ofrecí lo que tenía a mano: experiencia en postulación a fondos y muchas ganas. Me encontré con un espacio colectivo, donde José lidera un sueño que no es solo de él o de los fundadores, es de toda una sociedad que exige buen trato, especialmente hacia la infancia. La Fundación terminó por conquistar mi corazón y decidí permanecer, porque comprendí que su misión es ambiciosa y fundamental, y que para lograrla se necesita tiempo, estrategia, persistencia y foco.

En lo personal, trabajar con los impulsores de este cambio cultural es un desafío constante. Sus sueños me motivan, me hacen estar atenta, permeable todo el tiempo a nuevas ideas y en ocasiones me hacen rabiar, a veces con más razón que otras, pero en muchas oportunidades me doy cuenta de que esa rabieta surge cuando queremos mantener la comodidad y refugiarnos en lo conocido. Así es que se pasa luego, porque comprendo y comprendemos que en la Fundación somos puentes móviles que estamos conectando los sueños de otros con los propios, y que nuestra naturaleza es estar lo suficientemente incómodos para querer cambiar positivamente el abuso que nos rodea.

El método de la confianza

Por: Equipo Ejecutivo de Fundación para la Confianza

El fruto de diez años de trabajo no solo se ha manifestado en las personas que —a lo largo del tiempo— la Fundación ha podido ayudar de diferentes maneras, sino que también se ha reflejado en un aprendizaje grande, que ha tenido como resultado una forma de trabajar que se ha construido en base a lo que, a diario, el equipo profesional experimenta, comparte y aprende.

Por este motivo, en este capítulo queremos plasmar cuatro formas de trabajar que hemos construido en el tiempo, y que hoy nos enorgullece reconocer que han podido prestar su servicio a cientos de personas que lo han necesitado.

No queremos que todo este esfuerzo quede hasta aquí. Hay mucho por crecer y seguir trabajando por la lucha contra el abuso, y por eso te invitamos a que seas parte de esta gran responsabilidad. Para eso, ponemos a disposición este conocimiento, con el propósito de que —esperamos— pueda ser de ayuda para seguir plantando semillas, y hacer germinar la lucha contra el abuso en distintos lugares de Chile y el mundo.

GAMU

Los Grupos de Ayuda Mutua o GAMU, son dispositivos grupales de acompañamiento complementarios a la terapia que se ubican dentro de la oferta del Área de Acompañamiento Integral desde el año 2013. Están dirigidos a personas mayores de 18 años que comparten la experiencia de haber sido víctimas directas o indirectas de abuso sexual infantil.

El objetivo de los GAMU, es brindar un espacio protegido donde quienes han sido víctimas puedan compartir con pares, a fin de favorecer la resignificación de la experiencia de abuso sexual. Se busca reconocer la complejidad del fenómeno, así como las capacidades y recursos que han sido capaces de elaborar las y los sobrevivientes, y que les han permitido llegar hasta el momento presente. A partir de esta estrategia terapéutica, se favorece el tránsito desde un estado pasivo a uno activo y de control sobre la propia vida y el entorno.

La metodología de GAMU consiste en un total de doce reuniones grupales distribuidas semanalmente durante un periodo de cuatro meses, en las que se desarrollan técnicas plásticas, recurso que facilita la expresión emocional. Existen grupos para hombres, para mujeres, mixtos y para adultos y adultas significativas para las víctimas, cada uno compuesto por entre siete y diez personas. Las reuniones se presentan como espacios de encuentro, reconocimiento y ayuda mutua, poniendo al centro el lenguaje y la reflexión crítica respecto de la experiencia de abuso sexual, lo que permite tomar una cierta distancia para observarla, interpretarla y verse en ella como víctima y sobreviviente. Se busca poner énfasis en las fortalezas y habilidades de quienes participan, propiciando conversaciones sobre las competencias que pueden emplear para el enfrentamiento de su situación.

  • 12reuniones grupales, una por semana
  • 4 mesesdura cada grupo
  • 7 a 10personas por grupo: de hombres, de mujeres, mixtos o de adultos significativos para las víctimas
  • 18 añoso más, con un proceso terapéutico en curso
Cómo funcionan los Grupos de Ayuda Mutua.

Desde esta mirada, GAMU se sustenta en una perspectiva epistemológica hermenéutica, que comprende el lenguaje y posibilita la transformación, dado que no solo permite reunificar la realidad y comprenderla, sino también, construir nuevas formas de interpretar las situaciones, otorgando nuevos significados.

Se trabaja desde el enfoque de la confianza lúcida, que no se sitúa en la relación entre dos personas, sino del contexto que hace posible esa relación, por eso, GAMU busca reconstruir lazos desde una nueva confianza que contenga en su base los preceptos de justicia, crisis, crítica, reconocimiento y valentía.

Otro enfoque abarcado en GAMU es la ética del cuidado, que propone hacerse cargo de la responsabilidad afectiva, la propia y la que dialoga en la red de relaciones que tejemos con otras personas. Así, se establece el cuidado como principio ético, lo que implica que quienes participan del grupo cuidan y se dejan cuidar, estableciendo desde el inicio sus propias normas al interior del grupo, contribuyendo a la construcción de un espacio de protección al cual pueden acudir en cualquier momento, incluso una vez terminadas las sesiones.

Los criterios de participación comprenden el haber sido víctima directa o indirecta de abuso sexual infantil, ser mayor de 18 años, contar con un proceso terapéutico (psiquiátrico, psicológico u otro) y toma de conocimiento del terapeuta que se encuentre realizando la terapia individual.

El equipo de trabajo se compone por alguien que coordina, quien lidera los procesos de selección de quienes participan, supervisa el trabajo en los grupos, promueve actividades de autocuidado, entre otras tareas. La ejecución de cada grupo está a cargo de dos o tres facilitadores o facilitadoras, profesionales de las ciencias sociales con experticia en abuso sexual infantil, trabajo grupal y trauma complejo, que propician la interacción entre las personas en un espacio de reconocimiento, cuidado y respeto a la otra persona.

Orientaciones psicológicas

El área de orientación y acompañamiento, se conforma por un grupo de profesionales de diversas áreas que sostienen un trabajo multi e interdisciplinario. De esta manera, profesionales de psicología, abogacía y trabajo social, intervienen coordinadamente para dar una respuesta oportuna y específica a cada una de las personas que solicitan ayuda a la Fundación.

El enfoque de derechos humanos, el buen trato, la dignidad de las personas y la disponibilidad emocional de los y las profesionales, enmarca el apoyo que se brinda a quienes se acercan a la Fundación buscando ayuda. En consideración a que el abuso en todas sus formas es inaceptable, el equipo ofrece contención, reconocimiento, propuestas de superación y reparación de las experiencias traumáticas experimentadas como resultado del abuso sexual.

Las personas que se acercan a la Fundación para ser orientadas, reciben una atención especializada y gratuita, siendo recibidas por profesionales que otorgan una respuesta o entrega de información ajustada a sus necesidades, de índole legal o psicológica, siendo posible una atención en duplas y posterior análisis interdisciplinario en cada caso. En este sentido, nuestros usuarios y usuarias pueden acceder a un espacio de apoyo, diagnóstico inicial y construcción de alternativas posibles para comenzar el proceso de superación y reparación de sus experiencias.

Asimismo, desde lo legal, en casos específicos y cuando ello se ajusta a nuestros protocolos, a la capacidad de oferta programática y a los organismos pertinentes en la red, nuestro equipo jurídico otorga representación directa y gratuita a las víctimas y a sus familias.

El área de orientación y acompañamiento, recibe a personas mayores de 18 años que hayan sufrido experiencias de abuso sexual durante su infancia o bien, padres, madres o adultos/as responsables o significativos que requieran de este dispositivo de atención, y del apoyo profesional para lograr tomar decisiones e iniciar diversas acciones tendientes a restituir y mejorar su salud mental.

En un ambiente de cuidado y respeto, cada una de las personas que es recibida, cuenta con un espacio de confidencialidad donde es posible hablar en forma protegida de sus preocupaciones respecto de las experiencias de abuso, las que pueden haber sido develadas a otras o bien, dar cuenta de éstas, por primera vez a nuestros profesionales.

En una reunión agendada en forma voluntaria y personal, contactándose vía telefónica, por mail o en forma presencial, cada usuario o usuaria, tras resolver junto al profesional lo que le parece adecuado para sí mismo/a, y de así ser necesario, requerido o acordado, es derivado de manera asistida a las redes públicas o privadas con las que cuenta nuestra Fundación.

En el proceso de contacto con la Fundación, es rol de quien agenda la orientación, acceder a datos específicos de cada persona, para dar la mejor respuesta a la necesidad que presente cada caso resguardando y evitando siempre, la victimización secundaria en un marco de buen trato.

El equipo de orientación y acompañamiento, ha dedicado especial atención a la conformación de una red de profesionales especialistas en las temáticas que interesan a quienes nos piden ayuda, favoreciendo el acceso a intervenciones responsables y de calidad, cuyo fin es que las personas puedan incorporarse a procesos terapéuticos y/o legales asociados a sus necesidades específicas.

Por otra parte, se realizan derivaciones asistidas a las redes públicas especializadas y gratuitas con la mayor celeridad, permitiendo el acceso a equipos de trabajo expertos en diversos territorios a nivel nacional.

Línea Libre

Línea Libre es un canal de apoyo para niños, niñas y jóvenes en el que se ofrece orientación y un primer acompañamiento psicológico. Brindamos un tipo de atención no presencial en el que cualquier niño, niña o joven de Chile se puede contactar con nuestro equipo de psicólogos y psicólogas.

El tipo de atención remota se establece a partir de tres canales de comunicación, ofreciendo un espacio de atención confidencial, gratuito y profesional en el que niños, niñas y jóvenes son escuchados y pueden encontrar solución a los problemas tanto en el ámbito social, emocional o psicológico que afectan su vida. Los canales de contacto son el número 1515 que nos permite mantener conversaciones telefónicas, la app “Línea Libre” en la que podemos chatear con nuestros contactos a través del formulario disponible en nuestro sitio web www.linealibre.cl.

El principal objetivo de Línea Libre, es favorecer un tipo de orientación psicológica que resguarde la visión y misión de la Fundación para la Confianza, es decir, trabajar por los derechos humanos especialmente los de niños, niñas y adolescentes. Desde ese enfoque, reforzamos la capacidad de nuestros contactos para participar activamente respecto a los ámbitos más importantes de su vida.

Es fundamental que cada una de las atenciones de Línea Libre sea un espacio de intervención ética, respetando los ritmos y procesos de cada persona. El espíritu de Línea Libre, es lograr una validación de la experiencia personal de cada contacto, otorgando espacio al dolor y sufrimiento humano para intentar disminuirlo.

El modelo de intervención, se presenta como un proceso colaborativo en el que cada psicólogo o psicóloga se transforma en acompañante y va definiendo junto al o la consultante los objetivos de la atención. Para esto existe una primera evaluación que se realiza con el propósito de identificar y construir el problema en conjunto. A su vez, la dirección de trabajo se orienta a objetivos, en especial a la resolución efectiva de los conflictos y/o dificultades, intentando potenciar las capacidades de cada niño, niña o joven.

El establecimiento de una alianza con quienes consultan es crucial, por lo que el vínculo se transforma en una etapa transversal a todo el proceso de intervención. El trabajo se desarrolla para que cada contacto se sienta comprendido, sepa quiénes somos y en qué podemos ayudarlo. De esta manera, es posible elaborar intervenciones apropiadas para cada persona y situación, evaluando los factores protectores y de riesgo, dependiendo de la problemática de cada caso.

En este sentido, es imprescindible contar con el apoyo de un equipo sociojurídico que acompañe las decisiones para motivos de consulta que representan un factor de riesgo grave. Este tipo de casos, son situaciones en las que la integridad física y/o psicológica de una persona se encuentre en peligro. De este modo, es importante activar los protocolos de actuación, cuando sea necesario, con el fin de generar una contención emocional adecuada, buscar estrategias para detener la situación de riesgo y posicionarnos como una institución garante de derechos de la niñez y adolescencia.

Por esta razón, se presenta el modelo de intervención como un proceso que se adapta a la relación singular que cada profesional establece en cada atención, y que busca generar un impacto positivo en quienes consultan Línea Libre. Las estadísticas internas de la línea dan cuenta que ha habido un aumento sostenido en las atenciones desde su apertura, llegando a más de 10.000 durante el 2020 y que los motivos de consulta relacionados a la salud mental son los que presentan mayor prevalencia en los contactos.

  • + 10.000 atenciones de Línea Libre durante 2020; los motivos de consulta relacionados con la salud mental son los más frecuentes.
  • 3 canales el número 1515, la aplicación Línea Libre y el formulario del sitio web.

Prevención y educación

Prevención y Educación es el área de la Fundación encargada de formar, informar y educar a todas las personas que se encuentren interesadas en temáticas de protección y cuidado de la infancia y la adolescencia.

Es un área que tiene como valor principal el respeto y reconocimiento de la dignidad de todas las personas, es por ello, que cada programa y proyecto que lleva adelante, se ajusta a las necesidades de cada comunidad o grupo humano. El trabajo, por tanto, se ordena desde una lógica de servicio donde, el equipo profesional está disponible permanentemente para acompañar a cada persona, a cada equipo, a cada comunidad con un claro compromiso para con la realidad de cada ser y espacio.

Un elemento particular y especial del área, es el acompañamiento y orientación en casos complejos. Dada la experiencia de la Fundación y la formación profesional del equipo, todas las acciones formativas son complementadas por espacios de análisis técnico de casos, donde se favorece la mirada interdisciplinaria y sistémica de los casos de maltrato y abuso sexual infantil.

En el área, creemos que el trabajo coordinado, profesional, humano y con enfoque de derechos humanos, es el camino para la construcción de un mundo sin abuso.

Dentro de sus acciones destacan:

  • Charlas gratuitas de sensibilización: dirigidas a comunidades de escasos recursos que requieran iniciar un proceso formativo.

  • Diseño especializado: creación de cursos y proyectos formativos específicos y ajustados a las necesidades sociales, territoriales y de aprendizaje de la comunidad.

  • Diplomados: programa de formación especializado en temáticas de infancia.

  • Alianzas para la Confianza: programa específico de acompañamiento a establecimientos educacionales para Acoger, Contener y Derivar (ACODE) oportunamente en casos de maltrato y abuso sexual infantil.

Las Alianzas, puntualmente, responden a la necesidad de no solo acompañar a las víctimas, si no de prevenir; y la prevención solo es posible desde un trabajo coordinado entre actores que tengan como principal valor y principio de trabajo el interés superior del niño y la niña, adicionalmente un entendimiento común del fenómeno y por último prácticas establecidas compartidas.

El abuso sexual infantil en gran parte de las veces, ocurre dentro de los contextos familiares. Es por ello que los aliados naturales para detectar e intervenir oportuna y protectoramente, son los establecimientos educacionales, quienes están mandatados legal y éticamente a respetar, promover y defender los derechos de los niños, niñas y adolescentes por su carácter de garantes corresponsables.

Como fundación, acogemos a quienes necesiten apoyo y eso incluye a los establecimientos educacionales. En líneas generales, estos establecimientos se contactan con la Fundación para recibir orientación respecto a casos complejos o situaciones en las que es requerida una intervención especializada, es en estos momentos en los que se les presenta el proyecto “Alianzas para la Confianza”, invitándoles a que reflexionen ser parte de él.

Las Alianzas, se fundamentan en una lógica de trabajo progresivo y coordinado que consta de cuatro fases, cada una con objetivos específicos dirigidos al fortalecimiento del contexto protector del colegio. Estas etapas son:

  • Diagnóstico: considera un análisis situacional de todo el contexto del establecimiento, de su infraestructura, manuales, protocolos y de toda la comunidad en su conjunto en relación al grado de conocimiento, sensibilización y competencias de los distintos actores para prevenir y reaccionar oportunamente ante casos de maltrato y abuso sexual infantil.

  • Formación: se desarrollan actividades de capacitación para todo el establecimiento, donde nos aseguramos de que toda la comunidad reciba información que sensibilice y cree conciencia sobre el abuso sexual. Asimismo, se transfieren conocimientos y herramientas que favorecen intervenciones éticas y respetuosas.

  • Mejoramiento: contempla acciones de acompañamiento y optimización de los espacios físicos, manuales, protocolos, procesos y prácticas. Este proceso se realiza a través de un seguimiento y consultoría personalizada para el establecimiento.

  • Validación: esta es la etapa final del proyecto, en donde se hace un recorrido por toda la experiencia y se establecen formalmente los procesos que desarrollará el establecimiento para garantizar la formación a la comunidad y socialización de protocolos de forma permanente. Por último, se entrega el “sello para la confianza” con el que se valida que el establecimiento ha cumplido con los pisos mínimos para constituirse como un contexto protector.

Las Alianzas, son mucho más que un proyecto formativo. Son el corazón y el empuje para la construcción de una comunidad llena de terceros protectores, es decir de una comunidad adulta que se compromete con la infancia y su cuidado, que se hace responsable del cuidado de todos los niños, niñas y adolescentes.

Este programa, inclusivo también en cuanto a territorialidad, ha ido de Arica a Punta Arenas, y el área de las Alianzas de la Fundación, ha apoyado a personas de incluso otros países. A la fecha, el equipo ejecutor está compuesto por cuatro profesionales de distintas disciplinas, siempre trabajando bajo el paradigma de la Confianza Lúcida y el Enfoque de Derechos.

Confiar es soñar por otros 10 años

Por: José Andrés Murillo, Director Ejecutivo Fundación para la Confianza

A finales de 2010, cuando comenzaba a tomar forma Fundación para la Confianza, era imposible imaginar lo que llegaría a ser 10 años después. Soñábamos con un mundo sin abuso y ese sueño sigue vigente. El abuso sigue estando naturalizado en tantos lugares, y para tantas personas, que por este motivo la primera batalla es contra la ceguera. No solo no vemos, sino que no vemos que no vemos. El doble ciego instalado en el paradigma de nuestra cultura y de sus instituciones, ha sido el enemigo. Pero ¿Cómo se combate la ceguera?

No sirve acusar de ciegos o ciegas a quienes no ven, ni siquiera a quienes no quieren ver o no saben que no ven. Si podemos estirar la metáfora, lo que hemos hecho es encender una luz para mostrar la ceguera, también la nuestra en muchas cosas. Al nombrar y mostrar, la voz y la luz han comenzado a transformar la realidad. Antes del 2010 la misma palabra abuso se utilizaba en pocas ocasiones.

Hoy las calles están pintadas con ese emocionante “no más abusos”, que grafica el sentir de generaciones de víctimas silenciadas. Silenciadas, no silentes. Silenciadas por otras personas, por el dolor, el trauma, la tradición, el miedo, la vergüenza. Hoy el desafío será transformar la indignación en acción, acción de justicia y de reconstrucción de confianza social. Porque en la desconfianza total una sociedad se diluye, se fragmenta, enloquece. La confianza lúcida que postulamos debe servir para generar instancias de un tejido social distinto, desde la justicia y el compromiso por los derechos humanos. Hacia allá apuntamos como Fundación.

¿En qué estará Fundación para la Confianza en diez años más? Es probable que muchas batallas sigan vigentes, y que estemos mejor preparados para darlas. Es probable que heridas personales estén sanando, y que eso nos dé más fuerzas para acompañar a otros y otras a reconstruirse, a integrar su biografía y volver a amar la vida. Queremos llegar a ser un centro de atención especializada e integral en violencia sexual. Acompañar en procesos terapéuticos integrados con grupos de ayuda mutua y representación jurídica, ese es un sueño que tal vez logremos ir cumpliendo poco a poco.

Las calles de nuestra ciudad este año sangran del “no más abusos”. Queremos que en un tiempo digan, junto con obtener justicia, “queremos sanar las heridas”. Nuestro país, ha sido cómplice del abuso silenciando a las víctimas y negando tratamiento terapéutico integral y especializado. Nosotros queremos ser parte de la solución. Prevenir como lo hacemos en las comunidades educativas. Detectar, como lo hacemos con formación especializada en nuestros diplomados y charlas. Intervenir oportuna y adecuadamente, como hacemos en las representaciones jurídicas que logramos llevar y en las que acompañamos a las víctimas de manera integral.

  1. PrevenirEn las comunidades educativas
  2. DetectarCon formación especializada en diplomados y charlas
  3. IntervenirOportuna y adecuadamente, con representación jurídica y acompañamiento integral
Cómo quiere la Fundación ser parte de la solución.

En los últimos años logramos aumentar las redes de atención en salud mental de Fundación para la Confianza gracias a un sistema remoto, llegando a cada rincón de nuestro país. Desde el año 2019 todo niño, niña y adolescente cuenta con orientación psicológica en crisis, gratuita, inmediata y especializada gracias al proyecto Línea Libre de nuestra Fundación. Nuestro compromiso es fortalecer este canal de atención, seguiremos estando ahí, especialmente para quienes no cuentan con los recursos para acceder a salud mental presencial.

Este es el desafío. Que en Fundación para la Confianza encuentren un espacio de sanación, de acompañamiento especializado, de escuela, de formación. Un espacio que regenera la confianza herida, que regenere las heridas. Esperamos que el 2030 estemos conversando acerca de las nuevas formas de sanar y no solo de las nuevas formas de denunciar. El tiempo, nuestro trabajo y compromiso, lo dirán.

Esperamos que el 2030 estemos conversando acerca de las nuevas formas de sanar y no solo de las nuevas formas de denunciar.

El camino ha sido un constante desafío. Como equipo y directorio estamos orgullosos de haberlo recorrido. Miramos hacia atrás hoy, y nos damos cuenta de que fuimos abriéndolo, no existía. Ahora miramos al futuro y sabemos que tendremos que seguir abriendo camino. Compromiso, innovación, pasión y también alegría en el trabajo cotidiano. Acompañar a quienes han sufrido muchas veces es fuente de tristeza para quienes estamos ahí. Pero la melodía de fondo es de serenidad y sentido. Hemos experimentado el sentido que cobra una vida cuando se la comparte en empatía. Y esa búsqueda de sentido estoy seguro de que seguirá creando y abriendo el camino los próximos años.

Sobre esta edición. Versión web del libro 10 años por un mundo sin abuso, publicado en PDF por la Fundación para la Confianza en 2021 (primera edición impresa de 500 ejemplares, Ograma Impresores; ISBN 978-956-402-822-4). Director: José Andrés Murillo. Coordinación general: Nicole Del Río. Investigación y redacción: Benjamín Gálvez. Dirección de arte y diseño: Cristhian Sotomayor. Ilustraciones: Jesu Villa y Cristhian Sotomayor. Edición: Natalie Sève. En esta versión se corrigieron erratas y se agregaron gráficos que resumen el contenido; las ilustraciones de las personas que dan testimonio no se reproducen. Las cifras, cargos y referencias legales corresponden a la fecha del libro. Descargar el PDF original