Capítulo 2 · 10 años por un mundo sin abuso
La historia que inició todo
Capítulo 2. Juan Carlos Cruz, James Hamilton, José Andrés Murillo y su abogado, Juan Pablo Hermosilla, recuerdan la develación del caso Karadima, el encubrimiento que enfrentaron y por qué decidieron crear una fundación.
Índice del libro
El siguiente texto se construye en base a ideas y expresiones de José Andrés Murillo, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y Juan Pablo Hermosilla, identificando a cada uno de ellos con un color específico. Cada párrafo, o grupo de párrafos, se ha distinguido con el color correspondiente a cada persona.
- José Andrés Murillo
- Juan Carlos Cruz
- James Hamilton
- Juan Pablo Hermosilla
Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo entraron en la escena pública nacional el año 2010, luego de develar, a través de un reportaje del programa Informe Especial de Televisión Nacional, los abusos que habían vivido por parte de Fernando Karadima, un renombrado y poderoso exsacerdote de la élite de Santiago y del país. Hasta ese momento el sacerdote tenía fama de santo. Hoy, a más de diez años de este hecho, junto a Juan Pablo Hermosilla, abogado del caso, reflexionan —a través de un relato coral— en torno a lo que ha significado, para ellos y para la sociedad, la develación de este caso, y explican cómo el resultado de esta experiencia ha sido, entre muchas otras cosas, el impulso que dio origen y sentido a una Fundación que acompaña y defiende a personas que pasaron, o están pasando, por una situación similar.
José Andrés Murillo
Cuando todo comenzó, estuvimos prácticamente todos los días en las portadas de los diarios, y fue una cuestión que duró mucho tiempo, mucho tiempo, fue agotador.
Juan Carlos Cruz
Me daba vergüenza aparecer en tantas partes. O sea, me insultaban muchísimo por Twitter y otras partes, y me dolía. Me duele todavía, pero por otro lado mantenía mi fe y la esperanza de que se podía hacer algo más grande.
James Hamilton
Cuando todo pasó, yo pensé que me iban a matar. Cuando pasan esas cosas así, de esta envergadura, tú estás en un estado tan lamentable defendiéndote, tratando de resistir, de sobrevivir, tratando de seguir adelante, que lo único que piensas es cómo respirar un día más, y lo que más temes es que te maten o que dañen aún más a tu familia.
José Andrés Murillo
Yo tenía mucho miedo a la exposición, y me daba un poco de repulsión. No quería que se metieran en mi vida. Pero antes de que saliera el reportaje, vi cómo empezaron a cuestionar a James y a Juan Carlos, de manera tan fuerte, que sentí que tenía que hacer algo, y apoyarlo. No fue conveniencia ni nada, sino como cuando uno ve que a un amigo le están pegando y se mete no más.
Juan Carlos Cruz
Hasta el día de hoy me sorprende lo pública que es mi vida y la de los otros, pero además me sorprende las dimensiones a las que ha llegado mundialmente, o sea llegar a crear una crisis en el papado del Papa Francisco, fue impresionante. Nunca pensé que pasarían algunas cosas de las que pasaron, o sea el New York Times sacó una editorial que decía que Juan Carlos Cruz le estaba destruyendo el papado al Papa Francisco, si es que él no hacía algo.
James Hamilton
Casi todas las víctimas de abuso sienten que han sido abusadas ellas solas, que no hay más víctimas, y se sienten muy afectadas porque quien agrede tiende a aislarlos, y hacerlas sentir culpables, por lo tanto, lo primero que les pasa, es que están en soledad. Pensar, entonces, que había muchas más, o incluso pensar que habían muchas más víctimas de Karadima, era una suposición, pero algo que se fue fundamentando en la medida en que José, Juan Carlos y yo nos contactamos.
Después, el hecho de que aparecieran nuevas víctimas en el reportaje, fue en parte lo que nos permitió seguir adelante, y hacer esta denuncia. Sentimos que lo que nos había pasado a nosotros tres era una pequeña muestra de que esto le habría pasado a más gente.
Juan Pablo, en un momento de ya avanzado el caso, nos dijo: “miren, esto va a desencadenar que muchas personas resignifiquen, descubran o revivan sus abusos, y se van a quedar desamparados”, porque en ese momento en Chile no había nada parecido a la Fundación, en donde se pudieran acompañar.
Juan Pablo Hermosilla
La percepción de que esto era mucho más masivo, nos viene una vez que se instala en la opinión pública el tema de Karadima como un escándalo, no solo al interior de la Iglesia, sino un escándalo como situación de abuso en general. Ahí empezamos a recibir llamados, y —en mi caso— empecé a recibir muchos testimonios, bajo secreto profesional, de personas relatando otras situaciones de abuso. En algún momento, incluso, periodistas que estaban cubriendo el caso Karadima se me acercaban para contarme casos de abuso que habían vivido o habían conocido, y me pasó eso también con algunos jueces.
Así empieza este tema a extenderse al ámbito privado, a los colegios, a las universidades, espacios de trabajo, al ámbito familiar, o sea en todas las situaciones en donde había una relación asimétrica de poder de un adulto o adulta sobre un niño o niña.
Yo empecé todo este proceso de forma muy inocente, porque siempre he seguido siendo católico, y voy a misa, entonces en un principio quise ir con el cardenal Errázuriz, y pensaba que él nos iba a ayudar.
Juan Carlos Cruz
Por lo mismo, cuando todo partió hicimos todo el proceder a través de la Iglesia, confiando. Meses después desperté y me di cuenta que nos estaban tramitando, nos estaban enterrando el puñal por detrás, y supe todo lo que habían pasado James y José Andrés, y fue horrible.
Una Iglesia —y sociedad— encubridora
José Andrés Murillo
Siempre me imaginé que la Iglesia, las parroquias y los curas era un grupo que apoyaba a las personas más débiles, y que era irrestricta, inmaculada. Por eso pensé que me iba a encontrar con gente que estaba en esa onda, y con personas que se la iban a jugar 100% por nosotros, sin cuestionarnos, como parte de su esencia.
Pero me di cuenta de que no.
Juan Pablo Hermosilla
Yo pensé que cuando se iban a conocer estos casos, los cardenales Ezzati, Errázuriz en esa época, iban a reaccionar como personas normales, con empatía, se iban a horrorizar. Yo me imaginaba que era solo desconocimiento, y debo reconocer que me sorprendió y me espantó el hecho de que sabían todas estas cosas, y que las habían tapado intencionadamente.
Por parte del Estado, finalmente, pasó lo mismo. Uno tenía la esperanza de que los jueces iban a recibir estos casos e investigar, pero al ver la reacción primaria del Estado, fue de terror, ya que cerraron todas las causas, ni siquiera querían investigar.
Las primeras peleas que tuvimos que dar ahí fueron contra el Estado, lograr presionar judicial y socialmente para que investigara este hecho. O sea, ahí había una situación de abandono que lo único que provocaba era la retraumatización de las víctimas, o a la venganza personal.
James Hamilton
El nivel de encubrimiento y de retraumatización que hizo la Iglesia, solo lo podía hacer una institución culpable, porque si para ellos esto hubiera sido un caso puntual, la Iglesia lo hubiera atacado o lo hubiera tratado de resolver con mucha urgencia, y no fue así. Entonces, cuando tú ves que la Iglesia se transforma en encubridora, bueno, eso fue como la señal de darnos cuenta de que estábamos frente a un problema masivo.
José Andrés Murillo
No solo relativizaron el abuso, sino que incluso justificaban sus actos pensando en un “más allá”, y por eso me di cuenta de que había una realidad disociada, y que mirando eso se podía pensar de que había algo más inculcado en la sociedad.
Muchas veces en la Iglesia se ocupa la fe para disociar la realidad, y eso para mí es parte del problema. Es más, yo te diría que el abuso es consecuencia de esto. El abuso es una consecuencia de la disociación de los sentidos que hay en muchas partes de la sociedad. Se disocia su sentir, su sentido de vida, su responsabilidad, a través de un paradigma y un dogma que es heterogéneo. Ahí está la esencia del abuso, y en particular el encubrimiento, clerical.
Las religiones, y en particular la religión católica, pueden ser una forma de disociación, y no de integración de la vida. Es como un agregado que te permite tener un pase a la otra vida, un nihilismo permanente. Para muchas personas, por el hecho de que Dios existe está todo permitido, porque se confiesan y se les perdona. Ahora bien, una experiencia religiosa más encarnada y auténtica podría constituir una profunda responsabilidad ética, ante lo que una persona es y hace, pero como eso casi no pasa, se disocia. Esa es la disociación inaceptable que uno ve y uno vive en la Iglesia, y en muchas partes, que permite no hacerse cargo de la realidad. Sin embargo, admiro a quienes viven la fe y la vida sin que la primera sea una evasión o justificación, sino integración real y responsable.
Juan Carlos Cruz
Mi fe, para mí siempre ha sido tremendamente importante, incluso durante el abuso, y después de él, porque como no podía contarle a nadie, el único que para mí era importante era Dios y María, siempre me trataba de refugiar en ellos.
Sentía que eran como mis amigos, que a pesar de que algunos miembros que profesaban ser sus aliados me hicieron un daño espantoso, yo nunca los culpé, bueno, a veces, pero para mí la fe siempre ha sido tremendamente importante. He sido un rebelde, porque yo decía: “ni cagando voy a dejar de ir a misa porque digan que un gay no puede ir a comulgar. A la mierda, yo siempre voy a ir a comulgar porque la Virgen y Dios me quieren, me da igual”.
Después de que se supiera el abuso, e iba a misa, me daba cuenta que las personas se codeaban cuando yo pasaba y se cuestionaban que yo fuera a comulgar por ser “un enemigo de la Iglesia”, pero sabes que pasa, yo dije: “para mí esto es tan importante, que no voy a dejar que me ganen y que destrocen lo único que para mí es de una importancia enorme, me consuela y me protege”. Aun así, respeto a todos quienes ya no son católicos y entiendo a toda la gente que no quiere saber nada de la Iglesia.
Mi fe es mi consuelo, es lo que me motiva y es un refugio que me ha sacado de momentos tremendamente oscuros, y no me da vergüenza decirlo. No voy a dejar que estos imbéciles dejen que se destruya todo lo que yo tengo, solo porque algunos consideran que yo soy un “enemigo de la Iglesia”.
Por qué hacerlo
Juan Carlos Cruz
Yo no podía vivir en una sociedad donde Karadima manejara todo lo que, en ese tiempo, manejaba, y donde siguieran pasando cosas así. No me podía quedar tranquilo con eso. Por esta razón y por mi seguridad, en un momento dado decidí irme del país, pero luego desde aquí, seguí dando la pelea.
José Andrés Murillo
Sentía mucha indignación, rabia y muchas cosas, pero también me pasaba que esa indignación no me paralizaba, sino que me movilizaba a entender las razones, y a entender por qué había pasado lo que pasó. Por eso también estudié mucho, y siempre digo que todo este proceso ha sido como otro doctorado en paralelo, porque realmente me ayudó a entender más del abuso y de la sociedad en la que se comete el abuso.
James Hamilton
En mi caso, en mi mente biológica, siempre tiendo a pensar en epidemias y, bajo esta perspectiva, me di cuenta de que este problema era estructural y que si había pasado en otras partes del mundo es porque es una epidemia masiva. Entonces, en ese sentido, a mí por lo menos me quedó claro que esto era algo de gran envergadura.
Por eso, el dar esta batalla fue una decisión total. Hacer una pelea así, de diez años, con un objetivo personal, es de loco. Solamente una idea colectiva, que viniera de la empatía y con la solidaridad de todas las personas víctimas de abuso de cualquier índole, fue lo que nos dio la fuerza para esto. En otras palabras, unos objetivos mezquinos no te dan la fuerza necesaria para sacar esto adelante.
Juan Carlos Cruz
Desde que conocí al Papa, en 2018, he mantenido contacto y cercanía. Para mí ha sido muy importante. Siento que así tal vez he contribuido en que se avance más el tema de la lucha contra el abuso, y así ayudar a sanar a mucha gente. Cuando me dicen casi con pena: “pucha, todo lo que has sufrido”, yo pienso que sí, es cierto que sufrí bastante, pero si uno mira lo que sufre la gente que ha sido abusada sexualmente y que están solas, o no les creen y no tienen apoyo, no hay comparación. Entonces si uno, por las acciones que hace, puede alivianar el peso a otras personas, lo haría mil veces.
En esas conversaciones lo he podido ayudar en casos y cosas, y me siento tremendamente honrado de que, a través de esa conexión, pueda haber contribuido en que se avance más en el tema, y que esto pueda ayudar a sanar a mucha gente. Cuando me dicen casi con pena: “pucha, todo lo que has sufrido”, yo pienso que sí, es cierto que sufrí bastante, pero si uno mira lo que sufre la gente que ha sido abusada sexualmente y que están solas, o no les creen y no tienen apoyo, no hay comparación. Entonces si uno, por las acciones que hace, puede alivianar el peso a otras personas, lo haría mil veces.
José Andrés Murillo
Fuimos parte de un choque social muy profundo, de un conflicto cultural, de un conflicto de conservadores, entre conservadores, dogmáticos, temerosos del cambio, poseedores de la verdad, de todo, y de un pensamiento libertario, que asumía en carne esencial las puertas de autoliberación del abuso, del abuso sexual.
Juan Pablo Hermosilla
Esta catarsis que se vivió con motivo del abuso eclesiástico del caso Karadima, permitió abrir una compuerta de abusos sexuales en la sociedad chilena que estaba cerrada.
Todos los escándalos que fueron saliendo y el hecho de que el tema no desapareciera de la opinión pública por diez años tiene relación, a mi entender, con el rol que jugaron los medios de comunicación, que fue distinto a como se dio en otros países. En Chile los medios de comunicación tuvieron un papel muy importante al dar a conocer estos hechos, y darle apoyo a las personas que estaban denunciando.
De cierta forma, esta exposición masiva te da una responsabilidad para continuar dando la pelea y seguir adelante.
James Hamilton
Yo creo que uno de los puntos más importantes tiene que ver con el tema de la imprescriptibilidad, que era algo que nosotros no teníamos muy claro, y que se nos aclaró esencialmente cuando, después de alguna de nuestras intervenciones públicas, se decide reactivar la investigación. El caso se dio casi por sobreseído, y lo primero que nos dijeron es que era la justicia antigua y que el caso estaba prescrito debido a que habían pasado más de diez años desde los hechos.
Para nosotros siempre fue algo inconcebible. Era tremendamente injusto y no respondía al daño que habíamos sufrido y que se les provoca a las víctimas de abuso, que es un tipo de daño permanente y en evolución. El descubrir este tipo de injusticias en la legislación fue uno de los motivos que nos impulsó a dar una lucha a favor de declarar imprescriptibles estos delitos.
¿Valió la pena?
José Andrés Murillo
Este caso ayudó mucho a romper algunas estructuras. Siento que fuimos parte de un movimiento, no somos el movimiento, pero sí ese movimiento nos lleva a nosotros, y eso es mucho más grande que nuestras historias. La exposición de nuestros casos, sin duda permitió que el tema tuviera eco.
Juan Carlos Cruz
A mí una cosa que me impresionó mucho fue la experiencia de poder reunirme con sobrevivientes en distintas partes del mundo. Por ejemplo en Varsovia, hicimos una reunión en un lugar que parecía un bunker, y llegaron cien personas que eran sobrevivientes, de las miles de víctimas de abuso que hay en Polonia. Me sentí increíble de hablarle a personas muy valientes, que podrían haber tenido repercusiones por estar ahí, pero que aun así iban.
A veces he conversado con papás y mamás de sobrevivientes que me cuentan que vienen en representación de sus hijos e hijas que no resistieron y se suicidaron. Hablan conmigo para entender más, porque al oír a víctimas, dicen “entiendo lo que él o ella le pasó”, y te juro que eso me aprieta el corazón. Entonces hacerlo por ellos, te paga cualquier angustia, cualquier sufrimiento.
James Hamilton
El caso Karadima cambió toda nuestra sociedad.
Juan Carlos Cruz
Este caso reveló que estamos en una sociedad que sí, es valiente, pero que escondía sus problemas, escondía el problema de una Iglesia liderada y mantenida por una elite, y de unos obispos que no importaba si es que venían de una población, los nombraban obispos y se creían primos de Eliodoro Matte. Es impresionante como el elitismo que existe en Chile, se traslada a muchos espacios de la sociedad. Creo que vivíamos en un elitismo fijado en los apellidos, en el color de piel y en el colegio del que saliste.
Juan Pablo Hermosilla
Empezó a aparecer una sociedad enferma, y comenzaron a analizarse y a sistematizarse datos y estadísticas. A raíz de esto, se visibilizó el que la mayor cantidad de los abusos eran cometidos, por lejos, por personas cercanas a la víctima, que estaban en posición de cuidado de los niños y niñas, y al mismo tiempo, la mayor parte de los autores también por lejos eran hombres, y esto tenía que ver con una forma de ejercer el poder masculino.
Este proceso, también se empezó a alinear con la apertura de áreas de trabajo que tenían que ver con abusos de género, y con los maltratos a mujeres por parte de hombres. Por lo tanto, empezó a aparecer una realidad social en Chile que cruzaba todos los estratos sociales, fuertemente instalada en la élite, que se sumaba a una realidad de masculinidad tóxica, y una manera de ejercer el poder de forma agresiva y dañina con niños, niñas y mujeres.
Había algo en el modelo masculino, y en la enseñanza de roles en la sociedad, en que daba lo mismo el nivel económico en que se encontrara el hombre. Se podía ver que este estaba predispuesto a situaciones de abuso contra niños, niñas y mujeres. Esto se vio potenciado en la Iglesia de una forma extrema, a través de un sistema de doble impunidad, en el que por una parte las personas eran sorprendidas abusando, y en vez de ser castigadas eran protegidas por la Iglesia, y por otro lado, un sistema de impunidad que a través de la prescripción, y del ejercicio patriarcal de la justicia, volvía a maltratar a las víctimas.
Un sistema de doble impunidad
- Quienes eran sorprendidos abusando, en vez de ser castigados, eran protegidos por la Iglesia.
- La prescripción y el ejercicio patriarcal de la justicia volvían a maltratar a las víctimas.
James Hamilton
No podía cerrarse este capítulo sin que se produjera un impacto de alcance nacional y de cambio en la legislación. No hacerlo era completamente incongruente con nuestro camino y con lo que habíamos vivido. Finalmente, hay personas que toleramos menos las injusticias que otras, y a mí la verdad es que me era sumamente importante poder ayudar a cambiar el sistema. Como me tocó tener una gran exposición, decidí dar la batalla no solo por mí, sino por la gente, por todas las víctimas de abuso, del mundo, porque el ejemplo de Chile se empezó a dar alrededor del mundo.
Yo entregué mucha de mi sangre vital en esto, y me pasa que fue un fenómeno tremendamente satisfactorio saber que pudimos hacer algo, ayudando a la tramitación de la ley de prescripción. Esta entrega al final te consume, y uno siempre quiere más, y que se vayan logrando más cosas, pero creo que fue un tremendo avance para todos y todas a nivel social, y un gran avance para la sociedad.
Juan Pablo Hermosilla
El Estado estaba predispuesto a no creer, a rechazar esta idea del abuso y a no meterse en problemas. Entonces de ahí surge la idea de aprovechar la experiencia, todo lo que se había aprendido en la pelea, lo que se había dado, judicial y socialmente, transformarlo en una fundación que prestara la misma ayuda y que aportara el conocimiento que teníamos.
James Hamilton
No hay que olvidarse de que los curas son seres humanos, y hay factores comunes entre un padre que abusó de un hijo o hija, o un sacerdote que abusó a un niño o niña, hay situaciones comunes, y necesitamos establecerlas. Por este motivo, empezó a hacerse más visible la idea de una fundación, porque nosotros siempre hemos seguido en nuestra postura de la defensa de los derechos humanos, en la prevención del abuso y en la persecución de los abusadores.
El sueño de una fundación
- 2010Develación pública de los abusos de Karadima en un reportaje de televisión
- EncubrimientoLa Iglesia tapa los hechos y el Estado cierra las causas
- FundaciónLo aprendido en la pelea judicial y social se transforma en ayuda y conocimiento para otras víctimas
Juan Pablo Hermosilla
Fue un tremendo desafío empezar a planificar este proyecto, porque todo era un aprendizaje constante, y en medio de eso nos empezamos a sistematizar, a recibir casos, a construir un sistema, comenzamos a crear protocolos, a aprender de los errores que fuimos cometiendo, y a propiciar un ambiente seguro para las víctimas.
José Andrés Murillo
Para mí fue una liberación hacer una fundación. Yo no quería que se siguiera hablando de mí, así que por eso busqué crear una instancia diferente, una organización, algo que quedara en el tiempo. No una asociación de víctimas o sobrevivientes, como se hace en muchos lugares, y como aquí también se han creado. Lo que buscaba era algo que trascendiera a las personas, una organización que genera procesos culturales, por eso le pusimos el nombre “para la confianza”. A través de esta idea, fue que llegué a dar con la confianza lúcida, ese es el concepto principal. Nosotros no estamos a favor de desconfiar de todos, sino que de echar luz crítica sobre los espacios culturales, los espacios oscuros. Para el abuso la luz es como para los vampiros. Odian la luz. El abuso tiene mucho de los vampiros en verdad.
Yo me he equivocado mucho, pero aun así, y sobre todo de lo que he aprendido, ha sido un proceso filosófico, porque estamos hablando de una nueva filosofía en las bases de la sociedad.
Algunas personas nos han criticado, diciendo: “bueno, tú has sido así de público porque eres cuico, porque son de la élite”, y yo creo que sí ha sido así, y eso siento yo que nos hace más responsables. Eso al final ha permitido visibilizar el abuso en todos los lugares.
Juan Carlos Cruz
Yo reconozco el privilegio de donde vengo, que es de una familia “tradicional”, y he participado de los beneficios que me otorga verme como veo, pero siempre en mi familia me enseñaron que todas las personas somos iguales, de que no hay diferencias, y que hay que preocuparse por quienes viven en situación de pobreza, y no de una forma de regalarles el pescado, sino enseñar a pescar.
José Andrés Murillo
Es legítimo que nos critiquen porque seamos de la élite y que, por lo tanto, nuestro caso ha sido más mediático. Tienen razón. Sin embargo, nosotros lo hemos visto desde otro lugar. Para nosotros, pertenecer a una clase privilegiada nos hace responsables para visibilizar el abuso y para decir que el abuso no nos pertenece a nosotros.
Y si bien para visibilizar nos ha servido el que seamos de la élite, no queremos que este tema quede en la élite. Tiene un origen elitista, pero tiene una expansión anti-elitista. Entonces, hay algunos que nos han dicho que la necesidad de hacer “turismo” social ha sido más importante que hacer justicia, y eso no es verdad. Es inaceptable decir eso porque ha sido todo lo contrario.
Juan Carlos Cruz
Todo este proceso ha tenido mucho que ver con hacerse cargo de ese privilegio, de encontrarse con personas de todos lugares que han sido víctimas e intentar acogerlas, pero no entregarles todo resuelto, sino herramientas para que les ayuden a sobrellevar.
Juan Pablo Hermosilla
La Fundación sin duda que ha ayudado a que nuestra sociedad pueda entender y darse cuenta de más aspectos sobre el abuso, porque lamentablemente estamos en un país bien hipócrita en varios aspectos, que todavía no logra internalizar que el abuso y el maltrato tienen que ser sancionados severamente. Si creo que ha habido un gran avance en el tema de opinión pública, pero en el punto de vista institucional, tanto en la Iglesia como en el Estado, falta una enormidad.
Y obviamente creo que este darse cuenta influyó en el ambiente de rebeldía que vimos en octubre de 2019, en donde se evidenció que las personas —y la sociedad— no estaban dispuestas a tolerar más jueces, ni policías o a una Iglesia que encubre, que expresa o tácitamente protege a los abusadores y no protege a las personas que fueron vulneradas.
James Hamilton
La Fundación ha sido una iniciativa que le ha ayudado a cambiar el rostro a este país, le ha cambiado el rostro al enfrentamiento del abuso, le dio independencia a este enfrentamiento, y de alguna manera, da una perspectiva de futuro para todos y todas las que quieran trabajar contra el abuso y contra la prevención de los eventos adversos de la infancia, porque estamos ahí, y somos un referente, por lo tanto cualquier persona que quiera avanzar en estos temas necesariamente tiene que mirar a la Fundación.
José Andrés Murillo
Esto no es rabia, no es pura venganza, es confianza lúcida, y entendiendo eso nos hemos ido metiendo en derechos de los niños y niñas, en comprensión del abuso de conciencia. Fue muy importante, yo creo, involucrarnos en procesos legislativamente, en educación, en organizaciones, y en lo que podemos. Verdaderamente queremos transformar la sociedad, porque el abuso aún está muy presente, y eso se combate con pensamiento crítico, con un trabajo que se genere desde la confianza lúcida.
Sobre esta edición. Versión web del libro 10 años por un mundo sin abuso, publicado en PDF por la Fundación para la Confianza en 2021 (primera edición impresa de 500 ejemplares, Ograma Impresores; ISBN 978-956-402-822-4). Director: José Andrés Murillo. Coordinación general: Nicole Del Río. Investigación y redacción: Benjamín Gálvez. Dirección de arte y diseño: Cristhian Sotomayor. Ilustraciones: Jesu Villa y Cristhian Sotomayor. Edición: Natalie Sève. En esta versión se corrigieron erratas y se agregaron gráficos que resumen el contenido; las ilustraciones de las personas que dan testimonio no se reproducen. Las cifras, cargos y referencias legales corresponden a la fecha del libro. Descargar el PDF original
